<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-17839957</id><updated>2012-02-13T11:00:59.643-08:00</updated><title type='text'>De sonidos góticos y elocuencia oscura...</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>darkness</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16413511989509077771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>30</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17839957.post-3719348276972276050</id><published>2009-07-11T19:09:00.000-07:00</published><updated>2009-07-11T19:15:04.240-07:00</updated><title type='text'>La abstracción de la nostalgia</title><content type='html'>Hay momentos donde pareciera que la profundidad del estado incondicional de la tristeza tuviera una profundidad inmensurable... quizá tan abismal como la eternidad misma.&lt;br /&gt;Pero todo ello no son más que sensaciones que evoca a veces la misma melancolía, en fragmentos de nostalgia...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá exageraciones&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buenas noches&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La abstracción de la nostalgia&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existe un estado más allá del cual nuestros ojos no prescinden. La materia es etérea, y los pensamientos convergen en pequeños cúmulos de sensaciones que son letargos: se enganchan en paredes que no se perciben, y todo se ancla en la profundidad de una memoria, un recuerdo. Por un momento, el tiempo se detiene, el espacio se estanca y los sentidos se difuminan en el sopor de lo ancestral...&lt;br /&gt;Pero en ese estado, tanto el tiempo como el espacio desaparecen poco a poco como si nunca hubiesen existido, y sin embargo la resonancia que tienen perdura en una memoria casi inolvidable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por momentos un escalofrío recorre la columna, provocando un estremecimiento que culmina en el éxtasis de un silencio profundo, casi tangible. Todo trasncurre a la par de nuestros párpados que oscilan para ver nada, y a la vez todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un momento todas las experiencias quedan reducidas a su sustancia original, a su mera esencia: nada de las imágenes o sonidos se compara con lo que realmente llevan adentro, y todo se revuelve hasta provocar una catarsis que consume todo alrededor... Se pierde la noción de pertenecer mientras, poco a poco, se nubla el ambiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay cristales que se rompen sin hacer estruendo, salvo aquel que pertenece a las incrustaciones de sus fragmentos. Dentro de ellos nos vemos reflejados como en un espejo, pero vacíos, carentes de cualquier emoción (la cual queda inmersa en el interior de los fragmentos cristalinos, que poco a poco borran nuestro rostro transparente al traspasar las fibras escandalosas de nuestros cuerpos, manchándolos de sangre...)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego viene la marea y con ello la confusión de pertenecer o no... Y al momento de levantar la vista, ya no hay cielo, sino la oposición a la gama de luz que absorbe sus texturas... la luz desaparece siendo tragada por algo que resultaría difícil de ver y comprender, y sin embargo es la proyección etérea e incorpórea de todos los temores y estados que se desconocen en nuestra conciencia...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero nada parece haber transmutado del todo. O por lo menos, la apariencia sigue intacta. Por dentro, es un holocausto torrencial que se descompone y rompe a cada momento. Y todo se destruye, abriendo paso a espacios amplios donde se puede cultivar un poco de esperanza. Y el trabajo comienza cuando habrá de recogerse lo que no sirva... o lo que esté muerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por dentro hay voces que susurran y aclaman que el cielo se rompa a pedazos. Comienza a llover y se humedecen las sensaciones. Todo queda reducido a espamos que se ahogan dentro de un cuerpo cuya única salida es explotar para devoler los fragmentos de cristal incrustados en la piel cercenada...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces llueve un poco de sangre. Y llueve por dentro al romperse la textura de la cordura y la sensibilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se ha infringido a un espacio que no tiene forma ni sentido, y sin embargo, duele el haber traspasado ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se dislocan los sentidos.&lt;br /&gt;Y uno tendido sobre el fango de la lluvia...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre los cristales que, poco a poco, se van hundiendo de nuevo en la materia blanda llamada cuerpo...&lt;br /&gt;Llamada alma...&lt;br /&gt;Llamada esencia...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cordura se disloca, y comienza la tormenta...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Autor: Diego Alan Vilchis Rocha.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17839957-3719348276972276050?l=ecosnocturnos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/feeds/3719348276972276050/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17839957&amp;postID=3719348276972276050' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/3719348276972276050'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/3719348276972276050'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/2009/07/la-abstraccion-de-la-nostalgia.html' title='La abstracción de la nostalgia'/><author><name>darkness</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16413511989509077771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17839957.post-6832227715415878065</id><published>2009-04-28T23:21:00.000-07:00</published><updated>2009-04-28T23:25:14.838-07:00</updated><title type='text'>El umbral</title><content type='html'>Tiempo sin estar aquí...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final del camino caemos en el fondo de la conciencia... el camino al umbral de nuestro ser. Buenas noches.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El umbral&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las paredes aparecen rostros desfigurados; se fragmentan entre las grietas del concreto viejo y enmohecido. Sus ojos son la perdición que delira ante la inconsciencia y parece que gritan. Escucho sus voces. Me hablan, y cuando sus palabras cruzan mis oídos el sopor se apodera de mí. Les veo salir como arpías escondidas, como carroña despilfarrándose. Me miran a través del delicado velo que el sueño construye en mi mente. Me pierdo entre sombras, y ellos, esos rostros desfigurados, juegan con mi alma que trata de escaparse. Me seducen mientras afuera la ciudad se hunde en el silencio de una noche sepulcral. Siento que me hundo, que me pierdo en la negrura de la ciudad. No es la noche, sino la oscuridad de una mente decadente que me ha atrapado en este lugar cuyo nombre es aún incomprensible para la razón, porque aquí la razón no existe; sólo existen sus voces, sus gemidos que encadenan mi conciencia en el olvido. Sólo existen sus rostros deformes que salen de las paredes agrietadas que truenan y caen en pedazos. El cielo se cae en pedazos. Todo a mi alrededor se parte como las paredes, y ellos se parten en gritos, en graznidos, en palabras que hablan como animales moribundos y lastimados…El espejo se rompe, y con él, mi rostro que se pierde entre las sombras…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Autor: Diego Alan Vilchis Rocha&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17839957-6832227715415878065?l=ecosnocturnos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/feeds/6832227715415878065/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17839957&amp;postID=6832227715415878065' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/6832227715415878065'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/6832227715415878065'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/2009/04/el-umbral.html' title='El umbral'/><author><name>darkness</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16413511989509077771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17839957.post-7712994228134384794</id><published>2008-07-23T00:43:00.000-07:00</published><updated>2008-07-23T00:48:10.233-07:00</updated><title type='text'>La penumbra</title><content type='html'>Tiempo sin estar acá, si es que alguien se ha paseado por estos rumbos deshabitados. A quienes lo hayan hecho, gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La imaginación es cóncava y convexa, y a veces bilateral cuando emerge de la penumbra el pensamiento decadente. Todo ello culmina en voces que se apagan... gritando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Registro en trámite.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buenas noches.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La penumbra&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            A veces el aire trae un clamor distinto al acostumbrado. Llama desde las profundidades de un lugar recóndito donde yacen rostros sin nombres, enterrados en un cementerio de nombres incoherentes. Una vez perdido bajo el manto de la luna empedernida se puede ver el claro que se abre hacia la incertidumbre; ahí, en medio de la inmundicia, los niños tomaban sus manos ensangrentadas y se limpiaban las lágrimas. Muchos de ellos morían exhalando su último suspiro congelado por la brisa de la desgracia. Todos ellos se difuminaban, y sus rostros perecían, se pudrían y eran polvo. Sus ojos rodaban como canicas cayendo en un foso donde las lágrimas eran de cristal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            De vez en cuando se puede escuchar a lo lejos el llanto de los perdidos. Pero cuando se está frente a la incertidumbre, en la taciturnidad de la tarde ubicua, uno se deja caer ante las cruces de tumbas cuyos habitantes se han marchado desde hace mucho tiempo. Los fantasmas presentes son sombras efímeras que cuelgan de los árboles, alimentándose de los recuerdos de quienes lloran bajo la lluvia. Los mausoleos no son sino ciudades perdidas. Todos han decidido jugar una mala broma, y abandonaron su sepulcro. Quizá esperan que en algún momento alguien prenda una vela en su memoria, como prender en la choza helada el fuego de la chimenea. Pero sólo sopla el viento helado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Debajo de la colina, donde las almas se suicidan rebanando su lengua y sus brazos, existe un paraje triste lleno de aves muertas y moribundas colgando de cruces. Graznan y se revuelcan; otras guardan silencio. Sus plumas se desprenden y adornan cadáveres que asoman su cabeza sobre la tierra. Si uno se atreviese a mirarles a los ojos, entendería su pena disfrazada de gusanos comiendo carroña, sentándose a platicar con ellos para darse cuenta que miran hacia arriba y hacia abajo, y otros se miran a sí mismos. Son dementes y no prestan atención a las palabras. Pero si el corazón se destroza y revienta en fragmentos, la tierra tiembla y ellos lloran. Entonces vuelve a llover.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Y en el final de aquel sendero se puede ver cubierto entre árboles el exilio de un lago vacío. La lluvia que se drena como sangre entre la tierra que la reclama se deposita ahí, y se evapora, y vuelve a caer. Las plegarias quedan encerradas en el cúmulo de un suspiro, y todo vuelve a la tierra que se humedece con rezos. El cielo se hace pedazos. El lago se llena y uno puede ver su rostro reflejado en el agua impura. Poco a poco se impacienta la tormenta y truena. Todos los lamentos son rostros en catarsis y pánico que toman la forma de hombres. Y estos hombres, engendros bastardos, caminan en círculos hasta desaparecer en una memoria perdida y gastada por la desgracia. Cantan en silencio, escuchan sus ruidos impertinentes, y después, formándose del fango del lago, esconden sus caras para que se integren a la tierra que les destroza hasta hacerlos sangrar. Y la sangre se drena como el agua de la lluvia que cae. Y todo, mezclado en la amargura de la tierra negra, se queda enterrado en el lodo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Pronto a ceder ante las impertinencias de los paisajes de hojas secas y árboles inertes donde de sus ramajes cuelgan muertos, se puede apreciar la mañana que anuncia el inicio de un suplicio. Es, o parece ser, el comienzo de la melancolía que se manifiesta como el claro de un amanecer gris. La niebla entrelaza una línea que dista de ser imaginaria, y entonces todas las memorias quedan atrapadas en el llano, ahogándose con el sol que no quema y que se limita a ocultarse detrás de las nubes grises.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Al final, en el claro que permiten ver esos arbustos verdes, uno encontraría su rostro enterrado, su nombre desbaratado entre las rocas frías, su cuerpo mutilado por las raíces de un tosco árbol; se encontraría uno a sí mismo arraigado en posición fetal a una cruz de madera enmohecida y podrida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Debajo de aquel desperdicio inmundo, estarían escritas las memorias con fotografías de uno mismo. Serían retratos incinerados por la agonía y el tiempo prolongado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Es ahí cuando uno puede sentarse y esperar. Mientras, las sombras llegan y carcomen lo que todavía existe. Uno podría cerrar los ojos y sentirse dentro del umbral de la soledad. De la incertidumbre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Un eco resonaría y se dispersaría. Se apagaría lenta y tortuosamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Se habría consumido en la eternidad de la penumbra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Autor: Diego Alan Vilchis Rocha&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17839957-7712994228134384794?l=ecosnocturnos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/feeds/7712994228134384794/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17839957&amp;postID=7712994228134384794' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/7712994228134384794'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/7712994228134384794'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/2008/07/la-penumbra.html' title='La penumbra'/><author><name>darkness</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16413511989509077771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17839957.post-3764262093686879779</id><published>2007-11-01T10:44:00.000-07:00</published><updated>2007-11-01T11:06:34.167-07:00</updated><title type='text'>La tinta</title><content type='html'>&lt;table id="HB_Mail_Container" height="100%" cellspacing="0" cellpadding="0" width="100%" border="0" unselectable="on"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr height="100%" unselectable="on" width="100%"&gt;&lt;td id="HB_Focus_Element" valign="top" width="100%" background="" height="250" unselectable="off"&gt;Alusivo al Día de Muertos, festividad por demás que es emblema de nuestras tradiciones.&lt;br /&gt;Estos días son para respirar el humo del copal, las flores eternas de cempasúchil, y sobre todo, vislumbrar a la muerte sonriéndonos siempre desde su figura de papel maché.&lt;br /&gt;Gracias por leer.&lt;br /&gt;Buenas tardes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tinta&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los árboles se mecían suavemente a los costados del viejo sendero que conducía al pueblo. Eran los susurros del viento helado que propiciaban la nocturna providencia para dejarla ver, en su plenitud, solitaria y silenciosa, mientras los pequeños animales se escabullían en la tierra o entre los mismos arbustos. A lo lejos del monte boscoso se podía percibir un leve destello de luces que, mirándolas desde lo alto del cerro, parecían varias veladoras esperando el augurio de los muertos. Y no era para menos; comenzaba a sentirse aquel frío de la llegada de invierno que, según las raíces de estos lugares, marcaba la llegada de las almas, la llegada de aquellos cuyas voluntades se difuminaron en la oscuridad. El pueblo se percibía sin mayor atención; pero una vez llegando a cierta distancia, se escuchaba el canto y la música alegre, un poco burlona, que incitaba a los viajeros a quedarse durante el Trayecto de los Muertos. El pueblo era bien conocido en los alrededores, y si bien distaba de muchos otros lugares poblados, era apreciado por la festividad que organizaba en torno a sus difuntos. Especialmente por las distinguidas ofrendas que eran hermosas y llamativas, muchas de ellas originales y con auténtica representación sarcástica y alegre de la muerte. Todas ellas eran una oda y representación de los muertos: figuraban principalmente los escenarios adornados con flores de cempasúchil y veladoras que iluminaban las calaveras de azúcar, los panes de muerto y las frutas que colgaban como símbolo especial para distinguirse de las otras que existían. No había concurso que exigiera tal festividad; era el emblema de un pueblo que se expresaba para hacer notar su profundo respeto hacia lo inevitable.&lt;br /&gt;En varias ocasiones se habían visto representaciones teatrales improvisadas sobre los muertos; las leyendas que se contaban en el pueblo tomaban forma humana y cálida que era la misma faceta de las calaveras andantes, los muertos y almas en pena que buscaban el descanso eterno, y algunas parodias sobre los vecinos que habitaban ahí. Sin embargo, ninguna ofrenda ofrecida a la muerte era tan reconocida en el pueblo como las calaveras de papel maché de Don Felipe González, cuyo trabajo artístico impresionaba a todo aquel que lo observase. Don Felipe llegó a vivir al pueblo desde hacía mucho tiempo. Pocos sabían realmente sobre su pasado, y muchos de ellos preferían no indagar en el. Siempre se caracterizó por ser un hombre muy reservado, no irrespetuoso y dedicado completamente al arte que, poco a poco, fue enriqueciendo con las costumbres del pueblo y su ferviente atracción por el día de muertos. Sus calaveras no eran cualquier cosa; representaba, de forma burlona, distintas situaciones que exponía en el patio de su casa. Eran calaveras de tamaño natural, hechas perfectamente y colocadas de tal forma que representaran una escena particular de la vida pueblerina. Una de ellas, la última que había presentado en la exposición, dejaba ver la tortura satírica de una mujer muerta por su esposo; la escena, si bien era contemplada, causaba cierta gracia al momento de observarle. Pero había algo en aquellas calaveras que daba la impresión no sólo de burla, sino también de una vaga incertidumbre sobre la misma muerte. Algo cuyo entendimiento causaba, en cierta forma, un pequeño temor. Aquellas reflexiones eran inevitables cuando se apreciaba la labor de Don Felipe, cuyo reconocimiento llegó a tales lugares que llamó rápidamente la atención de los extranjeros que circundaban el pueblo sin haberlo notado. Pronto, en cuestión de tiempo, la fama de Don Felipe era tal que la gente que pasaba por ahí no se iba sin ver el trabajo fantástico de sus calaveras de papel maché. Era una semana de apreciar durante la noche la labor de un hombre apegado a sus raíces. O por lo menos así lo hacía ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El frío marcaba la pauta de la Semana de los Muertos. La luna del decadente Octubre moría una vez más para dejar pasar al alma fallecida del preámbulo Noviembre y sus puertas al inframundo. Los pobladores de aquel lugar peculiar comenzaban a organizarse para la fiesta que sería, como cada año, una atracción inigualable. Entre toda la gente juntaba el dinero que tenía y lo disponía para las tarimas, los dulces, los tamales, las flores, la fruta, y todo aquello que era por demás conocido. El que nunca figuró con su presencia era, por supuesto, Don Felipe. Al señor siempre se le había visto solitario y trabajar sigiloso durante la noche. Era impresionante cuando, al día siguiente, dejaba secar sus calaveras y los niños rodeaban la reja de su patio para verlos y sorprenderse. En una ocasión, una niña fijó su mirada en los ojos de esas calaveras. Nadie, hasta la fecha, se había explicado por qué echó a correr hacia su casa, llorando porque sentía que la calavera tenía algo de feo que le daba miedo. Desde aquel entonces, aunque muy respetado, Don Felipe pocas veces era invitado a las reuniones vecinales, a menos que fueran de vital importancia. Y esto parecía importarle poco a él; se conformaba con presentar alegre su colección de hermosuras expuestas como obra artesanal. La gente del pueblo a veces rumoreaba el por qué de la impresión que causaban aquellas figuras; unos decían que era la imprescindible muestra de un artesano de calidad; otros, que su dudosa actividad nocturna podía ser indicio de una compra o plagio de algún otro señor; y los más asustados pensaban que llamaba a los muertos y los plasmaba en sus obras. Lo cierto es que su figura nunca pasó desapercibida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr unselectable="on" hb_tag="1"&gt;&lt;td style="FONT-SIZE: 1pt" height="1" unselectable="on"&gt;&lt;div id="hotbar_promo"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;p&gt;II &lt;/p&gt;&lt;p&gt;La Semana de los Muertos comenzó. El carnaval de máscaras de la “flaca” comenzaba con sonoros tambores que alegraban la noche helada. Los niños tronaban cohetes en las calles y los perros ladraban mientras los señores bailaban en la plaza pública con máscaras de la Catrina. Un citadino contempló con cierta fascinación todo aquello que inundaba al pueblo: su devoción por la muerte. Colgaban de las paredes grabados en papel picado que dejaban ver la visión que tenía cada uno sobre sus muertos, y en las ventanas se percibían las veladoras prendidas que iluminaban la ofrenda. Daniel, que venía de la ciudad, conservaba ciertas costumbres que le habían inculcado sus padres sobre la tradición de los muertos; pero en cierto momento los extranjeros vendieron sus costumbres para que poco a poco fuesen ocupando el lugar de las raíces, haciendo que se pudrieran. Por eso había determinado asistir a tan presuntuoso lugar que ofrecía una velada agradable. Caminaba con gusto admirando los detalles que cada uno de los pueblerinos impregnaba con su simpatía en las calles, tomando café para calmar el frío. Una conversación distrajo su atención. &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Yo no sé mucho – dijo el hombre – pero ese señor me saca de quicio.&lt;/p&gt;&lt;p&gt; - A mi no tanto; al contrario, me cae rebien. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Pero es que no sé… Como que a veces da miedo, ¿no crees? &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Pues lo que da miedo son sus calaveras, Toño. El señor sólo se expresa así… &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Entre aquella conversación, algo acaparó su atención. La multitud reía y se divertía, y a pesar de que la muerte era un fenómeno que causaba pesar, lo tomaban con singular sentimiento. Pero no había escuchado, en aquellas horas que había pasado, algo tan interesante como el miedo a algo o alguien. Su afán por descubrir su plática le obligó a interrumpir. &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Disculpe – dijo Daniel – Vengo de la ciudad, y me agrada mucho lo que hay aquí. Pero en este rato que llevo, no había escuchado algo sobre aparecidos o de miedo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;- No, señor – dijo el hombre – no hay ningún aparecido; hablábamos de las calaveras de papel maché de Don Felipe González. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- ¿Quién? - Aquel señor que está sentado, donde hay mucha gente. &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Daniel fijó su mirada hacia la multitud. Hasta ahora no había percibido que la gente se congregara en un solo lugar, y esto le ocasionó una perspectiva interesante sobre las costumbres del pueblo. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Vio que la reja del patio estaba abierta, que la gente se dispersaba con curiosidad y que miraban atentos, casi sin ningún ruido, las fenomenales calaveras que se erguían en todo el patio. Con mucha curiosidad entró al mismo a comprobar lo que aquellos hombres discutían; al principio, parecía distar mucho de lo que hablaban. Daniel quedó fascinado con aquellas sátiras de la vida y la misma muerte. Las calaveras, inertes y que figuraban entre la misma gente como si de verdad fuesen muertos vivientes, le parecían completamente atractivas. Contempló con cierto afán el telón principal, que representaba a un revolucionario cantando frente a una fosa donde una “adelita” quedaba suspirando por las canciones. No había sonoridad en el escenario; era la misma impresión de presenciar una obra peculiar. Sin embargo, le prestó atención a los ojos del muerto zapatista que sostenía la guitarra. Fue la primera vez que Daniel percibió algo extraño dentro de todo ese teatro improvisado. Los ojos del mismo muerto eran de un color oscuro particular. El negro no era la totalidad de la tinta que se usó en aquellas impresiones; era, más bien, la tonalidad oscurísima de un rojo, cuyo trasfondo provocaba un sentimiento de austeridad. De vaga incertidumbre &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;III &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Habiendo contemplado lo suficiente aquella noche, Daniel volvió a la realidad cuando un cohete explotó cerca de la casa, haciendo un enorme estruendo. Se distrajo y observó con detenimiento los adornos que el mismo Don Felipe le hacía a su jardín. Se orientó hacia el señor que estaba sentado, quien era el autor de tales obras. Caminó con cierta impaciencia hasta quedar frente a él. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Buenas noches – saludó el citadino – Usted es Don Felipe González, ¿no es así? &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;El señor levantó su mirada hacia él. Daniel le contempló con curiosidad a través de aquellos ojos café y oscuros; sus arrugas morenas denotaban el paso de los años a través de su cuerpo; las canas poblaban sus cejas y cabello que se escondía debajo de un sombrero grande. Extendió su mano, que era fuerte, hacia el joven, hablándole con voz grave y segura. &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Ese mismo – respondió- ¿En qué puedo ayudarle? &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- No se preocupe, Don Felipe. Soy de la ciudad. Es la primera vez que vengo a contemplar la fiesta que hacen aquí a los muertos, y la verdad es que es muy bella. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- En efecto – dijo serio. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Pero en mi vida había escuchado acerca de un trabajo artesanal tan interesante como el que usted presenta. No es que no haya visto calaveras de papel maché; pero usted las hace magníficas. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- No las llamaría magnificas – dijo en tono, más que cordial y humilde, un poco severo – Yo diría más bien que son reales. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Eso mismo las hace ser magníficas – alabó el joven. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- No. Son reales. Lo magnífico de ello, si es que existe algo magnífico para mí, sería el trabajo de cómo se elaboran. &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Daniel se interesó mucho en este punto. Hasta ahora, después de alabar tanto la obra del señor, no se había preguntado por el proceso de su trabajo. Quizá, se dijo, eso podría explicar lo del color particular, que era único y jamás había visto en alguna pintura u obra semejante. &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Cierto – dijo - Y por cierto, ¿cómo es que las trabaja? Me resulta muy curioso. Usted sabe, no conozco mucho el trabajo artesanal del pueblo. &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Don Felipe contempló al muchacho con severidad. &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Eso, muchacho, prefiero reservármelo para mí. Es mejor que termines de verlas. Mañana habrá otras montadas, por si te interesan. En unas dos horas meto mis “tiliches” y cierro la puerta de mi patio. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Oiga, pero realmente me interesaría saber cómo las hace. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- ¿Pues que no las ves? – replicó con un tono que se asemejaba a lo agresivo. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Disculpe mi imprudencia, pues – se excusó el joven. – Sé que son de papel maché y de tinta. Pero hay algo especial en ellas… Los ojos de aquella, por ejemplo – señaló al revolucionario de la guitarra – tiene unos ojos peculiares. Esa tinta no la había visto por aquí &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Ni la verás en otra parte. Yo la hago. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- ¿En serio? Vaya. Si no es mucha imprudencia de mi parte, ¿cree que algún día pueda decirme cómo la hace? &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Don Felipe, al contrario de parecer molesto, sonrió en forma burlona. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Algún día – dijo.- Algún día te enseñaré cómo la hago. &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;IV &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Daniel se había quedado en el pueblo a observar el carnaval completo de la semana entera. Su encuentro casual con Don Felipe no le hizo perder el ímpetu de comprobar cómo hacía sus artesanías. Sí, era cierto: Don Felipe era arrogante y serio, pero ciertamente le había causado la curiosidad que puso en dilema a aquellos hombres del pueblo que discutían sobre sus “tiliches.” Se proponía, pues el señor se lo había prometido, a convencerlo en totalidad de que le permitiese observar el procedimiento de la tinta que adornaba a las calaveras, que si eran fantásticas así, era la pintura la que les hacía verse diferentes a las otras que había visto. No era el color, que también era un color curioso; era la impresión que daba observar aquel tono. Como si embargara parte del alma hasta hacerla estremecer, sin saber por qué. Tomó sus cosas y salió a caminar en aquella tarde, antes del comienzo del carnaval de aquella noche. &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cayendo el último rayo de sol, sonaron las campanadas de la Iglesia. El sermón duró una hora, la que se acostumbraba, y el padre dio inaugurado un nuevo día para la fiesta de muertos. Sonaba danzón mientras tocaba un grupo de personas vestidas de terciopelo que, pintadas a modo de esqueletos, hacían bailar a los disfrazados, los cuales gozaban con la música rítmica. La banda había sido traída de un lugar aledaño, y causó buena impresión por lo bien que tocaban. Afuera, los niños seguían jugando en la explanada del centro del pueblo, comiendo pan de muerto y celebrando a sus difuntos para que también convivieran. El dilema de que los muertos entierran a sus muertos, ya que los vivos los recuerdan, haciéndoles vivir. El citadino caminaba un poco presuroso por las calles. A pesar de que la fiesta lo animaba, tenía otro objeto en mente. Se acercó por donde había pasado la noche anterior, y como esperando algo normal, observó a la gente que estaba amontonada dentro del patio de Don Felipe. Esta vez, al momento de entrar, percibió las figuras y notó que eran diferentes. La escena del telón representaba a una “magdalena” llorando frente a una tumba donde el muerto le veía las enaguas. Casi todos sonreían cada vez que leían “La muerte es una puta caliente”. Daniel no fue la excepción, y soltó una leve carcajada cuando leyó el mensaje. Finalmente, como la vez anterior, encontró a don Felipe sentado en la misma silla que se colocaba frente al telón. Esta vez, al acercarse, fue el señor quien habló primero &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- El telón representa a las que se me hacen más chistosas, y las que son peculiares. De plano, aquellas que se me hacen parodias. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- No cabe duda que es usted un gran artista – le dijo el joven. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Vienes a verlas, ¿no es cierto? &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Sí, señor, así es. Creo que es lo más llamativo de la fiesta. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- No lo sé – dijo, sonriendo – Pregúntale a la gente que manosea mis calacas. &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Un niño que estaba cerca escuchó el comentario, que le cayó como una pedrada, y se alejó de ahí. Don Felipe miró a Daniel con un aire serio. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- No soy tonto, muchacho. Dime algo. ¿Eres necio, verdad? &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- ¿Por qué lo pregunta? &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- A mi no me haces tarugo, chamaco. Vienes para que te diga qué cosa con mis flacas. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Don Felipe, usted me dijo ayer que algún día me diría cómo hace la tinta. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Nunca dije que fuese hoy o mañana, ni pasado ni la semana que viene. Eso, te lo dije ayer, me lo reservo yo. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Pero es algo curioso. ¿Cómo puede reservarse eso? &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Es mi trabajo, chamaco. Los artistas somos celosos. Tenemos nuestros trucos para hacer llamar la atención. No todo lo podemos compartir con la gente, más que lo que está hecho. &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Daniel calló un segundo. Miró con cierto recelo aquellas figuras que adornaban el patio, nuevamente. Después, contempló al viejo, y le habló. &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Está bien. ¿Cuánto quiere por dejarme ver su trabajo? &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Don Felipe se carcajeó en su cara. &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Estás loco – dijo el viejo con la risa en la boca - Eso no se vende. Ni con dinero comprarías lo que hago. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Entonces – preguntó el joven, desesperado – ¿cómo hago para que me deje ver? &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- ¿En serio quieres ver? &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Pues sí. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- ¿Para qué? &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Porque tengo curiosidad. &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Fue en este punto donde Don Felipe le miró con suma atención. Su semblante pareció cambiar en un segundo; le miraba con ojos que brillaban. &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- La curiosidad es mala – le dijo.- La curiosidad mató al gato. &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Tomó el comentario sin precedente alguno. Pero el brillo en los ojos del viejo le incomodó. &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Como sea – replicó – encontraré la forma de ver cómo lo hace. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Cuando no esté en mi casa, y si por casualidad se me olvidase cerrar mi puerta, puede que sí. Ahora, ve a ver las calaveras porque ya casi cierro mi puerta. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Buenas noches. &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Daniel se alejó un poco molesto. El viejo se había excedido con la burla. Se detuvo en frente de la “magdalena” a la que le veían las enaguas, y percibió la pintura de nuevo. Sin embargo, notó ahora algo que le hizo dudar cierto momento del sarcasmo de la obra. Miró con atención los ojos y el contorno de los dientes. Parecía el latente y apagado llamado de la desgracia. Un olor casi imperceptible llegó a sus narices. Retrocedió por la impresión del hedor que había inhalado. Pensó, primero, que era el exceso del colorante misterioso que elaboraba Don Felipe, y quizá colocó demás algún elemento. Lo cierto es que aquel olor pertenecía a algo pútrido.&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;V &lt;/p&gt;&lt;p&gt;La curiosidad de Daniel no soportó más. Después de abandonar el recinto de Don Felipe, procedió a quedarse cerca de ahí, fuese como fuere, para apreciar de cerca la elaboración del trabajo mismo. Se dirigió hacia el kiosco, donde algunas personas todavía bailaban el ritmo del danzón, y permaneció al lado de las bocinas. Cuando todo acabó, la gente comenzaba a retirarse para presenciar el cementerio que sería iluminado con veladoras que la gente misma llevaría. Sería una peregrinación hacia el panteón, donde todos cantarían las canciones de muertos que están arraigadas de costumbre. Sería la ocasión, se dijo, para echarle un vistazo a lo que Don Felipe guardaba celosamente en su armario o donde fuese que lo escondiera. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;La gente se juntó casi a media noche. Juntos todos, guiados por el jefe de la comunidad, comenzaron el trayecto hacia el camposanto. Apreciado desde el monte de los augurios nocturnos, parecía la mismísima procesión de los muertos. Daniel aguardó, escondido debajo de las escaleras del kiosco, a que la gente terminara de pasar. Se escondió por si Don Felipe lo llegase a ver, y así llevar a cabo su plan. Por fin, cuando el pueblo se congregó en el camino que llevaba a su cementerio, Daniel corrió hacia la calle donde una hora antes estaban las calaveras. Contempló el patio vacío, y el sentimiento de soledad y misterio le invadieron profundamente. Las flores de cempasúchil se mecían suavemente con el frío viento que pasaba. No importaba mucho, se dijo, mientras obtuviese lo que quería. Miró con detenimiento a su alrededor por si algún vecino estuviera viendo. Ningún alma en la calle. Este pensamiento le provocó risa, pues era la festividad de los muertos. &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Forcejeó la reja, y cuál fue su sorpresa al encontrarse que estaba abierta. Con sigilo y deprisa, la abrió y se metió, cerrando con cautela la entrada. Intentó lo mismo con la entrada principal, pero ésta no cedió. Pensó un poco. Rodeó la casa y se encontró con la grata sorpresa de que la puerta estaba entreabierta. Esto último le vino con un presentimiento. Quizá fue intencional para que Don Felipe le viera entrar y le acusara de allanamiento a la propiedad. Con cautela se fijó por las ventanas si alguien se movía en la casa. Nadie. Aparentemente, el viejo se había ido al panteón con prisa, pues había olvidado cerrar la puerta. Daniel entró a la casa. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Al momento de quedar en el aposento, la luz que iluminaba le reflejó la cocina cotidiana del pueblo. Vio la olla de café puesta en la lumbre y el comal a un lado. La mesa estaba limpia, y los trastes ordenados. Al parecer el hombre tomaba mucha importancia a su hogar. Caminó con curiosidad hacia donde se encontraba la puerta de un cuarto oscuro. Prendió la luz y miró la recámara de Don Felipe. La cama estaba destendida y la ropa tirada en el suelo. Un libro con dibujos explícitos sobre la artesanía folklórica descansaba en la cabecera de su cama. Todo estaba tranquilo. Un ruido lo distrajo con mucho temor. Pronto vio que había un gato que lo miraba con curiosidad; luego, se alejó. Por un momento había pensado que, tal como lo presintió, Don Felipe le tendió una trampa. Sin embargo, no había encontrado más que un libro cuyo contenido, a pesar de ser un compendio excelente sobre el manejo y la creación de las artesanías, no explicaba el origen de tal impresión en las personas. Eso era una cuestión de estilo, pensó, pero era uno muy peculiar que residía no sólo en la originalidad del viejo, sino en lo que usaba para hacerlo ver así. Desilusionado, determinó salirse de la casa, habiendo creído que el viejo, si quizá no era su intención sorprenderle husmeando en su casa, había guardado perfectamente lo que el joven buscaba. Fue cuando un reflejo de luz le hizo voltear a una puerta, vista desde el cuarto, contigua a la sala de estar y la cocina, que no había percibido antes. Salió del cuarto con cierta prisa y lo cerró como si no hubiese estado ahí. Miró hacia la cocina y entró en la sala. Contempló los alebrijes que también Don Felipe había hecho, y finalmente, la puerta, cuyo semblante era una máscara de papel maché. Abrió con sigilo, rechinó la puerta, y la dejó abierta. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Unas escaleras descendientes le llevaron a un cuarto oscuro. Con temor a caerse, busco a tientas los escalones para que le orillaran al piso. Cuando estuvo seguro, buscó en la pared el interruptor de la luz, que inmediatamente iluminó de forma tenue y rojiza la estancia amplia y acomodada. Aparecieron objetos peculiares dentro del cuarto. Fijó su vista en los materiales amontonados que descansaban en un escritorio grande. Había encontrado el lugar donde Don Felipe trabajaba Vio también algunos bocetos hechos a lápiz y pluma que representaban el telón y la mayoría de sus calaveras; apreció en varios lugares los materiales para la elaboración del papel maché; algunas calaveras estaban amontonadas, todas ellas sin pintar y algunas en otro rincón puesto que estaban rotas. Pero en ningún lugar se encontraba la pintura que tanto le había causado aflicción. Creyó, como en la recámara del viejo, que había sido en vano la búsqueda de su tinta. “Pinche viejo” pensó. “Ese cabrón lo escondió muy bien”. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Caminó hacia las escaleras y tropezó con la manta que cubría el escritorio. El estruendo fue enorme dentro del cuarto. Los materiales cayeron al suelo, manchando las ropas de blanco del joven citadino. Sin embargo, cuando el mantel terminó de caerse, dejó a la vista unos jarrones que en las orillas tenían impregnado color. Se acercó a observarlos detenidamente, y reconoció aquel fétido olor casi imperceptible. Sonrió. Había encontrado la tinta. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Destapó el frasco, y el hedor se hizo insoportable. Dejó caer el jarrón, haciendo que se rompiera. El sonido del jarrón hizo que el joven se sobresaltara, pues temía llamar la atención de Don Felipe. Pero se fijó atentamente hacia lo que en unos momentos antes estaba dentro del recipiente. No podía explicarse lo que se hallaba ahí, pero un temor vago le inundó el corazón cuando acercó su nariz y palpó el líquido, que con la luz rojiza no podía distinguir su color. No bastaron unos segundos para comprender lo que era. El líquido era viscoso, y manchó con curiosidad sus dedos. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Daniel se llevó la mano a la boca para evitar gritar. Ahora sabía lo que contenía aquel putrefacto recipiente que acababa de romper. Durante todo el tiempo que había tratado de analizar la extraña tinta, jamás imaginó que aquello hubiese sido creado por alguna ponzoñosa y enfermiza mente. Ahora lo comprendía perfectamente. La tinta era peculiar y curiosa, porque su color rojizo le hacía sentir a la gente, mediante el hedor, de presenciar la misma muerte. Daniel había palpado sangre fresca. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Fue su mismo horror y confusión lo que le impidieron escuchar los pasos lentos y pesados del macabro Don Felipe, que cargaba un hacha en sus manos. El viejo le miró con cautela, y cuando contempló su rostro a punto de gritar, dejó caer su arma sobre la cabeza del muchacho. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Afuera, los vecinos regresaban del camposanto, entonando canciones de los muertos. Para los muertos. Jamás escucharon el grito ahogado del hombre citadino. &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;VI &lt;/p&gt;&lt;p&gt;La última noche del carnaval fue especial. No había espectáculos pirotécnicos, pero siempre estaba la música. Los niños nunca dejaron de correr y jugar alrededor de las ofrendas, y los adultos bailaban diferentes sones de música popular y folklórica. Los papeles picados seguían adornando al pueblo alegre y feliz por la visita de sus difuntos. Ahora era la hora de despedirlos del pueblo. La misa fue dedicada con especial fervor hacia los que ya no están en la tierra y que gozan en el cielo o sufren en el infierno. El pueblo se vio poblado de colores alegremente fúnebres, pues la muerte no siempre es negra; a veces viste colores elegantes y finos. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Las calles ofrecían distintos panoramas alegres y enormemente gratos para los visitantes que miraban asombrados las costumbres de un pueblo tan singular. Las flores, como prediciendo el adiós de las almas en pena, se deshojaban entre la multitud que no prestaba atención. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Don Felipe González había trabajado toda la noche en sus flacas del telón. La gente seguía inundando, ese día más que nunca, el patio del señor que causaba controversias por el manejo de un estilo tan peculiar. Había una catrina que parecía estar llorando, pero realmente sonreía de forma tétrica.; un emperador azteca se erguía, empuñando un arma de jade y el emblema del señor Mictlantecuhtli en su escudo; el presidente y su constitución en la mano con una araña; y la principal, la del telón, era la escenificación de una calavera que, habiendo abierto la puerta de un cuarto, fue decapitada por un arma que colgaba del techo. La gente reía con la cita que el mismo Don Felipe había escrito al pie del telón. Era completamente cierto, y lo había comprobado. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;“La curiosidad mató al gato” &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Autor: Diego Alan Vilchis Rocha&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17839957-3764262093686879779?l=ecosnocturnos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/feeds/3764262093686879779/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17839957&amp;postID=3764262093686879779' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/3764262093686879779'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/3764262093686879779'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/2007/11/la-tinta.html' title='La tinta'/><author><name>darkness</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16413511989509077771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17839957.post-6449867015532816754</id><published>2007-07-08T22:15:00.000-07:00</published><updated>2007-07-08T22:25:14.339-07:00</updated><title type='text'>Del humo en el espejo</title><content type='html'>Prólogo y apertura del primer proyecto en construcción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es quizá la necesidad de repercutir sobre Los Primeros que Gobernaron Sobre Nosotros, cuyos ojos de jade vigilan el inframundo nocturno, para plasmar, más allá de su faceta gloriosa, el temor y la incertidumbre de Aquellos por quienes morimos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buenas noches.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Del humo en el espejo...&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Premisa del Cuarto de las Tinieblas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"Soñaba mil curiosidades entrelazadas en las venas de una lagartija. Miraba hacia el cielo nocturno, contemplando su grandeza y esplendor empañado con la luna empedernida. Las miles de luces suspendidas en el firmamento pertenecían a aquellos que deparan el otro lado de la vida: la muerte. Como sus llantos entrando a la decadencia eterna, orillados por la negrura de la incertidumbre y sus temores perpetuos.&lt;br /&gt;A mi alrededor, el canto de aquellos cuyas voluntades se pretendían a las sombras. Sus rostros estaban perdidos en la inmersa noche de su alma, de su corazón y su mente, iluminados por las antorchas que permitían desfigurar el trémulo de su mirada, para convertirlo en los ojos de los demonios. Aquel templo, oculto entre la extensión de una selva tosca, se encontraba en el descenso del risco, como esperando a la adversidad de la luz para dejarse ver de las hojas que lo cubrían. Sentí la gran aversión a lo misterioso que se encontrase detrás de aquellas paredes viejas, adornadas con un color rojo inusual.&lt;br /&gt;Los cantos seguían elevando sus plegarias a la oscuridad.&lt;br /&gt;El mismo viento susurraba palabras que los cánticos adornaban con su tranquilidad macabra. Yo, acostado en medio de la multitud que llenaba el patio central, fijaba mi mirada hacia la puerta que conducía hacia el cuarto principal. Levantaba la mirada hacia el portal. Las voces se habían apagado, pues nadie cantaba. Solo el viento, emitiendo esa intranquilidad que me estremecía. Caminé hacia la habitación admirando los detalles del cuarto contiguo. Ahí mismo percibí el olor a copal que inundaba el recinto viejo. Las paredes contenían pasajes sobre la miseria y la desolación de un lugar que parece inexistente. Pero lo que aterra de ellas, es que al mirar los rostros de miedo, el mismo sentimiento prevalece incrustado en el corazón.&lt;br /&gt;Un destello apartó mi visión de los vencidos, dándome el panorama de un espejo grisáceo y etéreo, aquel cuyos reflejos de la luna eran sombríos y de un tono enigmático, al igual que hipnótico. Atendí a mi figura en la reflexión de imágenes, y me contemplé en la soledad del cuarto. Abstracto, parecía contemplar las imágenes de un libro cuyo pensamiento era dirigido a lo preternatural.&lt;br /&gt;Fue ahí, cuando de la nada, un hombre, cuyo rostro se ocultaba detrás del velo filoso del jade, miraba atentamente hacía mí.&lt;br /&gt;Contemplé la extraña figura de vestiduras enmohecidas y sucias que caminaba hacia donde yo. Estremecí por completo ante su presencia.&lt;br /&gt;Parado ante el espejo, veía el tétrico caminar de aquel ser que se aproximaba hacia mí. El espejo pareció difuminar las imágenes y transformarlas a través del tiempo y el espacio. Mi rostro era el de un muerto.&lt;br /&gt;Retrocedí ante la imagen hórrida de aquel infame objeto, cuando volteé hacia atrás. Él, enfrente de mí, mirando a través de sus ojos frívolos de jade. Comprendí entonces que me encontraba ante la presencia de algo proveniente de las tinieblas. Desenfundó su puñal de obsidiana, y con su mano, apartó lentamente la máscara que lo cubría. Mi alma se hundió en el terror de la comprensión inhumana. Su rostro pertenecía a las mismas sombras.&lt;br /&gt;Era él la noche, la oscuridad. La penumbra.&lt;br /&gt;Alzó su arma, y cerré los ojos.&lt;br /&gt;La luna sollozó, y se tiñó de rojo..."&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Autor: Diego Alan Vilchis Rocha.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17839957-6449867015532816754?l=ecosnocturnos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/feeds/6449867015532816754/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17839957&amp;postID=6449867015532816754' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/6449867015532816754'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/6449867015532816754'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/2007/07/del-humo-en-el-espejo.html' title='Del humo en el espejo'/><author><name>darkness</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16413511989509077771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17839957.post-7532465162820506805</id><published>2007-06-07T16:18:00.000-07:00</published><updated>2007-06-07T16:24:38.289-07:00</updated><title type='text'>Porque tus ojos lloran sangre...</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;Uno de los proyectos en construcción. Serie de cuentos que tienen temáticas relativas, aunque distintas. A ver qué tal. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Buenas tardes&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;Preludio a los estigmas de la muerte&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primer encuentro:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Porque tus ojos lloran sangre…&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Había veces en que Mirna miraba el vacío interno que padecía. Y ahí, en la profundidad de su alma negra, veía ojos rojos que la atormentaban durante las noches de silencio y soledad en su cuarto. Y cuando profanaba el velo con un grito, la tranquilidad de su cuarto le devolvía el reflejo de sus facciones finas y pálidas. Mirna se sentaba frente a su espejo, despejaba su cabello largo de su frente y volvía a mirar a esos ojos que a veces parecían decirle cosas interesantes, y que muchas veces se limitaban a contemplarla desde ahí dentro. Lo que es cierto, y que siempre sucedía, eran aquellas cosas que veía con pulcritud y serenidad en las pupilas de su engendro. Miraba a veces lo que ella entendía por un teatro. El teatro de la tragedia. Ahí dentro, los hombres devoraban la carroña de otros que habían caído. Otras veces los demonios cantaban odas en orgías hacia la bestia que les vigilaba con gran anhelo. Y la perpetuidad de la noche se transformaba en la oscuridad que siempre mitigaba los paisajes profanos de su alma. Su alma negra. Y cuando despertaba de sus sueños hórridos, miraba el espejo de nueva cuenta. Sonreía, y lo hacía por mera satisfacción de haber despertado. Pero siempre con el anhelo de ver nuevamente esos ojos, que si la intimidaban, también le atraían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Los cuadros de ella figuraban en las paredes de su cuarto, adornando la soledad con un poco de negrura. Y en medio ella pintaba lo que veía siempre. Mirna lloraba por dentro, porque cada pincelada que daba a su óleo no sólo era la visión de un sueño turbulento, sino la expresión de su alma que vomitaba bilis negra. Y había veces en que parecía no responder a ningún estímulo de sus reacciones emocionales. Como si muriese cada vez que el rojo amanecer de su teatro levantara el telón de la desgracia y la enfermedad. Palidecía y se quedaba quieta, espectando lo que plasmaba en el cuadro. A veces miraba su sepulcro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Muerta…” le decían los espectros de su mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Minerva le acarició el rostro con aquella sonrisa extraña. Tan extraña como su semblante severo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Descansa – le dijo, suavemente. -  Ya has sufrido bastante por hoy.&lt;br /&gt;- No sé – replicó Mirna. -  A veces parece que no acaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Ambas se miraron mutuamente, y ambas estaban perdidas en sí mismas. Pero Minerva parecía aún más ausente, como si nunca hubiera estado ahí todo el tiempo. Tanta ausencia como esa tranquilidad fúnebre que inquietaba a Mirna.&lt;br /&gt;          Dormía, y volvía a ver aquellos espectros que susurraban su nombre mientras seducían su sueño para ahogarlo en espantosos gritos que, al final de la travesía, quedarían como resaca para luego ser pintados como exposición de los dolores de ella. Y Minerva, en el centro del holocausto, siempre sonreía tan tranquila que daba la impresión de estarse burlando, como si supiese lo que existe, e inclusive, estarlo provocando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          El amanecer irrumpía con la negrura de las pinturas, dejándolas expuestas a la claridad de la pupila rutinaria. La ventana filtraba la luz pálida que iluminaba los rincones del cuarto triste, devolviéndole la vida que la noche le quitaba. Aunque parecía siempre estar muerto.          Mirna despertaba en el letargo de su tranquilidad melancólica. Minerva se había ido, como siempre había hecho. Y los estigmas de la noche anterior dejaban a la deriva aquel sabor amargo que nunca había podido explicarse. Pero siempre terminaba dándoles forma en sus retratos. Siempre terminaba bañada en lágrimas. En sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Era la serenidad de Mirna la que otorgaba a los cuadros el aspecto sepulcral de sus creaciones internas. Detallaba las facciones de sus almas perdidas, impregnando de horror sus rostros al mirar, en lo alto del torrente y el cataclismo, descender a los ángeles que morían, y los demonios que cantaban alabando la oscuridad. Hablaban a veces a través del pincel, y decían oraciones que sólo Mirna entendía con exactitud. Minerva veía desde atrás, en donde Mirna nunca podía ver desde donde llegaba, pero siempre sabía que estaría ahí durante su estancia con los muertos que eran viento y polvo. Minerva parecía muerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Entiendo siempre cosas que tú no – repetía cada vez que Mirna sollozaba en silencio. – Entiendo tu sigilo y tu llanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Y ambas volvían a mirarse para ver lo vacías que estaban. Observaban la deformidad de sus pupilas y las curvaturas de la noche, pues la oscuridad era un misterio de curvas y líneas. Y Minerva parecía pertenecer a ese vacío de donde llamaban las voces perdidas y los demonios que danzaban alrededor de las almas perdidas que morían al ser incineradas. Minerva parecía comprender, sentada al lado de la bestia, lo que evocaban aquellas visiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Fue entonces cuando vio en ella, muy dentro, los ojos rojos que le hablaban en susurros. Aquellos ojos que le seducían y le aterraban. Los mismos que le miraban para dejarle retratar a las almas que caían al abismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejó de verla para entonces caerse en su propia cama y perderse en su sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Minerva le hablaba en susurros mientras su mano acariciaba suavemente su rostro. Estaba fría. “Muerta…” pensó, o quizá fueron los espectros que su interior alojaba quienes le dijeron. Parecían tener razón.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;- Yo entiendo tu sufrimiento, – le dijo. – y es por eso que aliviaré tu dolor. Prometo que hoy será la última vez que llores ante los retratos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Mirna abrió los ojos y su estancia estaba vacía. El reflejo de la luna pálida le iluminaba el rostro a través del espejo en su cuarto. Algunas hojas caían del árbol viejo que se encontraba afuera, mientras el viento era tenue y soplaba tranquilo. Miró al espejo y a las sombras que se proyectaban en la negrura del cuarto. Se acercaba lentamente, mientras su piel aparecía conforme la luz lunar le dejaba mirarse. Encontró sus ojos en el espejo, y el rostro de Minerva se hizo presente en un recuerdo vivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Recordó sus facciones mientras la pintaba en el lienzo. Por momentos daba la apariencia de estar situada en el mismo holocausto que aquellas ánimas que se perdían. Su mirada, aunque distraída, parecía reflejar el dolor de Mirna mientras vociferaba oraciones con los espectros. Los ojos, naturalmente, quedaban encerrados en el carmín de la noche y la otredad en un silencio funesto. Así, el rostro quedaba empedernido ante la luna que seguía iluminando la estancia con su palidez. De nueva cuenta, su presencia quedaba a la deriva entre esos lugares donde el torrente y el cataclismo desbordaban sus figuras y se perfilaban a romper en un llanto. Minerva parecía estar en un cementerio de ángeles y demonios.&lt;br /&gt;          Mirna miró el retrato de ella, y suspiró al contemplarla en la oscuridad de su cuarto. Recordó su tacto frío y su sonrisa extraña. Un suspiro se escapó de su interior, mientras una lágrima corría por su rostro. Miró el espejo que reflejaba sus facciones tenues, mientras contemplaba triste el lienzo que había pintado. Palideció.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un grito rompió el velo de silencio y quietud que abundaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Mirna contempló atónita lo que sus ojos observaban, con lágrimas en el rostro. Minerva había estado en el espejo todo el tiempo, mientras pintaba con delicadeza aquellos ojos rojos que le consolaban durante las noches en que vomitaba la bilis negra, dejándola carcomer su interior hasta hacerlo estremecer de dolor. Mirna pintaba y Minerva observaba atenta a lo que hacía, mirando siempre en la misma dirección que ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          “Deja de llorar” le dijo el estigma de su mente. Mirna dejó de sollozar, limpiando sus lágrimas. Contempló por última vez el lienzo y su espejo.  No distaban de ser iguales. Reprimió el llanto que le aquejaba y las lágrimas que seguían fluyendo del interior de su alma.&lt;br /&gt;          Tocó con delicadeza sus pómulos húmedos, mientras cerraba delicadamente sus ojos. Sintió el palpitar de su corazón, mientras sus dedos tocaban delicadamente los párpados. Presionó para sentirlos reprimir destellos brillantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¡Deja de llorar!” le gritó el espectro de su mente. Y Mirna vio los ojos de Minerva, aquellos ojos rojos viendo a través de su alma y su esencia. Y aunque le causaban cierto temor, también le fascinaba el destello de imágenes que corrían por sus pupilas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          “Si” se dijo a sí misma, a los espectros y estigmas de su mente, y hundió sus uñas en las cuencas de sus ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          A lo lejos, en el silencio de la noche, un grito dejó escucharse en el sepulcro del cementerio de sombras que corrían por los árboles, mientras las aves volaban espantadas. El cuarto era iluminado por una luz rojiza que la luna emanaba de su interior, como si sangrara. Mirna, con sus lágrimas en las manos, pintaba de rojo, aunque sin intención, el retrato que había de Minerva al recordarla, antes de observarla a través del espejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Se había retratado a sí misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Minerva era la proyección etérea de su interior. Era el reflejo de su semblante que estaba muerto, y le rozaba delicadamente su rostro con frivolidad y tranquilidad tenue. Mortuoria.&lt;br /&gt;          Minerva había muerto, y por eso perecía en la ausencia de Mirna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Ahora Mirna había arrancado su dolor del alma, y con el, sus ojos. Se había nublado la vista para no sufrir al vomitar los espectros que su mente pronunciaba, y quienes le robaban la vida, desangrándola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Había llorado sangre por el dolor que sus retratos cargaban cuando los sentenciaba a plasmarse en el lienzo del holocausto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Lloraba sangre porque era difícil dejar de llorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          De sufrir.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Autor: Diego Alan Vilchis Rocha&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17839957-7532465162820506805?l=ecosnocturnos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/feeds/7532465162820506805/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17839957&amp;postID=7532465162820506805' title='5 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/7532465162820506805'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/7532465162820506805'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/2007/06/porque-tus-ojos-lloran-sangre.html' title='Porque tus ojos lloran sangre...'/><author><name>darkness</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16413511989509077771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17839957.post-1177371391022118025</id><published>2007-05-17T00:10:00.000-07:00</published><updated>2007-05-17T00:12:11.128-07:00</updated><title type='text'>Pero el tiempo nunca quizo regresar...</title><content type='html'>Posiblemente las proyecciones de mi mente se reflejan al costado de una estrepitosa ventizca de recuerdos que no atormentan, pero dejan el velo de la nostalgia a la deriva de mi esencia...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace ya unos días que la reflexión salió a suspenderse en el eco del mismo tiempo...&lt;br /&gt;Y que, independientemente que retorne o no, las letras quedan ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La frase, del libro. El texto es mío.&lt;br /&gt;Buenas noches....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el tiempo nunca quiso regresar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Música de los Vampiros&lt;br /&gt;Poppy. Z. Brite.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquellos segundos perdidos en la indiferencia de las miradas me hizo pensar en formas extravagantes, inocuas pero completamente elocuentes cuando mi rostro fue develado por encima de aquellas cienes que observaban curiosas ante mis estremecimientos.&lt;br /&gt;No pude imaginar de nueva cuenta la corruptibilidad de mi inocencia, proliferada por el augirio de una noche que se esfumó, aunque en la oscuridad, por velo de la incertidumbre en palabras que despejan la memoria con susurros... Mi corazón se partió cuando profané el paso hacia aquello que no conocía, y sin embargo, logré tocar porque las puertas se abrieron ante mí de manera súbita. Me llamaron y me encrucijaron entre la espeza comisura de una cama abandonada, pero tan cálida como el eco que lo acompañaba.Alguien robo parte de mi alma esa noche en la que las comisuras de un bordado se rompieron con el silencio que gime profundo. Respiré, entrecortado por visiones de memorias acurrucadas en mis brazos, y sentí que la necesidad me llevó a desesperar mi ansia y corroborar mi ansia temerosa de tocar lo intocable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me esforcé por mantener abierta la sonrisa ante el panorama incógnito de dos figuras fundidas entre sí. Y ante la espectativa de perdurar así por un tiempo indefinido, me quedé con la memoria que me sigue estremeciendo al recordar que lo inpensable siempre sucede...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el tiempo nunca quiso regresar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no sé si regrese...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Autor: Diego Alan Vilchis Rocha&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17839957-1177371391022118025?l=ecosnocturnos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/feeds/1177371391022118025/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17839957&amp;postID=1177371391022118025' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/1177371391022118025'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/1177371391022118025'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/2007/05/pero-el-tiempo-nunca-quizo-regresar.html' title='Pero el tiempo nunca quizo regresar...'/><author><name>darkness</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16413511989509077771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17839957.post-5636602413152136727</id><published>2007-03-23T22:45:00.000-07:00</published><updated>2007-03-23T22:48:42.365-07:00</updated><title type='text'>Materia</title><content type='html'>Parece ser que hay cosas que permanecen así...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Materia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me apaciguo y miro a través de la ventana enmohecida. Hay cierto tipo de imágenes que me aterran al mirarles los ojos. Pierdo mi cordura y el frenesí de lágrimas recorre mi rostro, pintándolo de gris y palideciendo sus estructuras. Me veo en el reflejo traslúcido.&lt;br /&gt;Parezco un fantasma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces creo que la lluvia sobre mí disuelve mis pensamientos, pero no me percato de lo frío que se sienten las gotas de nostalgia que descienden de aquellas nubes seminegras. Su frialdad estremece mi alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca me había percatado de que a veces pesan, y reprimo un suspiro que se perfilaba a quebrar en el llanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se me va el aire del pecho y se desgarra por la resequedad. Me desangro por dentro, tentando mis puntos frágiles y tiñéndolos de amargura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, el suspiro se me fue en el olvido, desbordándo su vida en el precipicio de la nada incrustada en mi corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis manos cavan tierra seca...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces no puedo perfilarme a sostener la mirada y la dejo caer. Veo lo que siempre he visto, y me resigno a pensar que no hay otra ventana sino la de aquella habitación gris que ilumina tenue y nostálgicamente.&lt;br /&gt;Resigno mis palabras a guardar silencio...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el diluvio comienza...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La materia se disuelve en el fondo de la miseria.&lt;br /&gt;De mi mente...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Autor: Diego Alan Vilchis Rocha&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17839957-5636602413152136727?l=ecosnocturnos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/feeds/5636602413152136727/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17839957&amp;postID=5636602413152136727' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/5636602413152136727'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/5636602413152136727'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/2007/03/materia.html' title='Materia'/><author><name>darkness</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16413511989509077771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17839957.post-116840879062218961</id><published>2007-01-09T21:51:00.000-08:00</published><updated>2007-01-09T21:59:50.646-08:00</updated><title type='text'>El árbol de hojas secas</title><content type='html'>Las cosas suspiran su última instancia en el mundo, y se transforman en narraciones que el mismo viento vocifera con tristeza, hasta convertirlas en simples palabras que denotan nostalgia.&lt;br /&gt;Buenas noches.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El árbol de hojas secas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Variaciones inconclusas impregnadas de sangre...&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ecos - me dijo entre sueños - son los que precisamente percibo cuando se acerca el trémulo y la noche. Es como cuando se dejan escuchar los malditos augurios de la infamia y la soledad, clamando como bestias infernales la llegada de la decadencia eterna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miré fijamente la penumbra de sus ojos erizos; a pesar de que lastimaba ver entre sus pupilas, las puertas de su alma dejaban ver que había un ente solitario vagando en su propia celda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de observarme, parecía estar perdida entre la coherencia perdida de sus palabras lastimeras. Miró hacia el ventanal, sin expresión alguna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Ves? Allá afuera... La luna me mira con rencor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Animé a mi voluntad para mirar hacia los parajes de aquel bosque inocuo, iluminado por la tenue y rojiza luz de una luna empedernida. Parecía, más que rencor, estar llorando por tristeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Su luz es fría - dije. - Hace falta algo de fuego acá adentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel pequeño silencio pareció una eternidad discontinua. Cerró los ojos y sonrió de manera sarcástica. Luego dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No es la luz, sino el reflejo de aquellas ánimas perdidas en su soledad. ¿No ves? Allá afuera parece haber un carnaval lúgubre. Como un funeral silente que lleva ausencias al barranco de la melancolía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Divisé mi oído, atento a escuchar alguna queja o lamento, pero sólo pude percibir el llanto del viento que soplaba tenue, triste. Pronto me encontré derramando lágrimas ante el pie del ventanal inerte. El mismo viento parecía responderme con un suave arrullo que volvía a hundir mis pensamientos en el fondo de las colinas grises.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su mano fría tocó mi hombro. Palidecí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Ahora lo entiendes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me miraba todavía perdida. Pero la certeza en sus palabras me dejaba orillado a no responderle más que con un asentimiento que denotaban mis ojos tristes.&lt;br /&gt;Volteó hacía el vórtice oscuro de la habitación. Secó sus ojos. Había llorado desde hacía rato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Aquí hay arlequines que bailan mientras las aves rapaces y carroñeras carcomen sus emociones. Son títeres de la misma desgracia, quien les hace caer desde el taburete hasta el sótano de su impaciencia. Mira, ahí, en el rincón más oscuro, y verás que sonríen con lágrimas en los ojos. Esas perlas magníficas que encierran el dolo del alma y roen el rostro hasta demacrarlo. Por eso se maquillan.&lt;br /&gt;- ¿Y su corazón? ¿Cómo bailan si su corazón está roto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miró unos instantes al rincón donde no podía verse nada. Frotó sus manos y rodeó su vientre con sus brazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ya te dije que son títeres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora yo contemplaba de nuevo su margen para detallar el interior de su esencia. Pero al verla, cabizbaja y reflexiva, no encontré más que desolación en sus expresiones. Encontré entonces la madera seca y podrida de la que hablaba. Encontré ahí mismo, en la oscuridad de su mirada, a un alma perdida. A un arlequín bailando en la inmensidad de su soledad. De su desgracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus ojos humedecieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ahí, en esos prados, se pueden escuchar murmullos de sombras que hablan. Oculto entre esos pasajes vacuos y agónicos, se encuentra mi nostalgia enterrada frente a un árbol de hojas secas. Ahí, donde cada hoja que cae es una esperanza carcomida por la devastación de mis propios pensamientos ocultos. Ellos, que gritan y blasfeman mi existencia, asfixiándome hasta palidecer ante sus ramas que hieren. Raspan. Puedo decir que atraviesan inertes mi cuerpo y se alimentan de mi melancolía. Ahí lloro, y mis ojos sangran de tanto llorar.&lt;br /&gt;Ahí perezco...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miraba perdida, como siempre, hacia la inmensidad de aquel paraje vasto y estridente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche silente dejó derramar la luz frívola sobre una silla que se encontraba frente a la ventana. Caminó hacia ella, y posándose delicadamente en ella, cerró sus ojos, resignada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miré su rostro, cuyo semblante era tranquilo y fúnebre. Todavía podía percibirse aquel hedor a destrucción. A ruina. Había algunas lágrimas que se secaban mientras los segundos pasaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante mis pensamientos, orienté mis visiones hacia la maleza impura que brotaba del frente de aquel bosque cuya densidad negra parecía dibujar en su pizarra contornos macabros que incitaban a matar las ansias y convertirlas en sentimientos traidores. Ahí, ocultándose entre los arbustos, escuchaba el cantar de los cuervos, rapaces aves que se miraban con desprecio unos a otros.&lt;br /&gt;Y entre las fisuras de la inexistencia, divisé un alma correr hacia lo profundo de un sendero visible. Oculto bajo sombras, pude distinguir a lo lejos un árbol seco con hojas grisáceas que parecían estáticas.&lt;br /&gt;El viento sopló y dejó que algunas de ellas adornaran tenue su rededor. Aquella ánima bailaba dulcemente, como siguiendo aquellas sinfonías que el corazón reprime hasta quedar destrozado. Sus movimientos frágiles me permitieron vislumbrar ahí facciones de su ser que denotaban las impurezas de una ninfa condenada a perecer bajo la tristeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me di cuenta de que bailaba un arlequín de ojos tristes, de vestiduras rotas y de corazón amargo, a las faldas de lo que sería su propia tumba.&lt;br /&gt;Estremecí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volteé hacia aquella silla donde reposaba. Su rostro no vociferaba la desolación de su alma, sino la tranquilidad completa de la noche adyacente. Se podía respirar la ausencia de su esencia y vislumbrar que su cuerpo era ahora vacío. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había muerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Autor: Diego Alan Vilchis Rocha&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17839957-116840879062218961?l=ecosnocturnos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/feeds/116840879062218961/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17839957&amp;postID=116840879062218961' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/116840879062218961'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/116840879062218961'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/2007/01/el-rbol-de-hojas-secas.html' title='El árbol de hojas secas'/><author><name>darkness</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16413511989509077771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17839957.post-116591018410073922</id><published>2006-12-11T23:51:00.000-08:00</published><updated>2006-12-11T23:56:24.113-08:00</updated><title type='text'>Prefacio de la soledad</title><content type='html'>El espejo bilateral de la realidad inexorable. Suposiciones en un cuarto mental donde la fauna y la flora roen con impaciencia las paredes enmohecidas. Y todo ello encerrado en un eco sin estridencia. Ni resonancia...&lt;br /&gt;Buenas noches&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prefacio de la soledad&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Del diario inminente de las abstracciones ubicuas&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amanecía de manera tortuosa con un semblante de ímpetu negligente. Me refiero a las nubes que desprecian el climático calor y lo desechan a cambio de estructuras frívolas y estupefactas que no dejan sino un aliento de tristeza en los alrededores. Los árboles, siempre secos, revestían los sepulcros de un vestido fúnebre y alusivo a la soledad que era suplantada por miradas inocuas y de un semblante extraño al contemplar la serie de lápidas que se formaban alrededor, simulando la figura de un círculo. Me acuerdo que por ahí absolutamente se escuchaba el estridente silbido del viento particular de invierno, cuando las memorias se desenvuelven como las mismas hojas secas que caen para seducir a los muertos, como una especie de revoloteo de mariposas muertas que se encaminan al otro mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí, donde los epitafios se imponen en silente guardia, descansé para recuperar el aliento perdido por el camino que me había agobiado durante el trayecto hacia mi destino. Ahí fue donde, por primera vez, me enfoqué a la madera muerta que desprendía el triste hedor del invierno que había comenzado a deformar hojas. A trastornarlas y robarles el último suspiro de su existencia para después proliferarse en contra de la vida misma y tratar de extinguirla. Fue ahí donde por primera vez sentí el frío del alma, aquel que se experimenta cuando se ha llegado a ciertos límites de un parámetro lúgubre de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Colocado en el centro de aquellas lápidas que formaban un círculo, presentí que por momentos, aquel aire frío que se colaba por mi alma no era sino una mera especulación de mi inconciente ante la presencia de millares de recuerdos. Formas sin definiciones que se perdían ante la semblanza de la infamia y la demencia. Estridentes sollozos hacia mi interior para aclamar aquello que nunca pudo existir sino en mi imaginación, y que con el paso del tiempo moría tan lento como yo. Agonizando en segundos que me consumían como aquel crudo invierno que se llevaba mi vida en su aire frío. Que se tragaba mi memoria con aquellos recuerdos que incineraban mi esencia hasta volverla parte de la ventisca helada. Mi labio ardía de manera tenue. Había sangrado, así como mi alma también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desvanecí de mi mente la hemorragia que me torturaba, y proseguí en la búsqueda de la esencia del lugar. Aunque inconciente, siempre proseguí a darle forma a todas aquellas estructuras firmes y sombrías que adornaban el cementerio. Parecían muros abstractos donde los gritos se simplificaban en susurros que se hundían en las fosas que ahora se revestían de pasto muerto. O como aquellas voces que desencadenan en frenesí para después convertirse en polvo. Miseria prolongada por la fantasía de los muertos que observan atentos, como animales carroñeros que acechan durante la agonía de aquellos perdidos entre los escombros. Pronto sentí que aquel paraje había sido edificado para mí. No como alusión a una motivación reflexiva, sino como mi propia tumba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miré atónito. Incomprendido e impaciente, me levanté para tratar de derrumbar mi estado de conmoción y proseguir el camino de mi propio destino. Era tiempo de dejar a los muertos descansar en la profundidad de su silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, la conmoción se presentó en forma de voces que laceraban mis oídos. Era el mismo silencio que enterró a sus residentes en el panteón.&lt;br /&gt;Y descubrí que aquello no era sino el producto de una alusión a la realidad impertinente. Me enfoqué a olvidar que había pasado por ahí y proseguir sin ningún resentimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me enfoqué a caminar sin recordar que había llegado al lugar donde mis recuerdos encarnizaban demonios que flotaban en la inmensidad de un espacio estridente. Que acechaban y seguirían haciéndolo en mis flaquezas mentales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sacié mis dudas incoherentes, cuyas respuestas se encontraban junto a mí. Y a pesar de seguir andando hacia las veredas de la siguiente primavera, quedé sepultado en aquella tumba terrenal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comprendí que estaba solo. Y fallecí ahí mismo. O quizá ya había muerto desde hacía tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esbocé, y proseguí a no prestarle atención a mi incoherencia, a mi soledad.Pues sabía que moría cada momento. Me había perdido dentro de mí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro de mi soledad…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Autor: Diego Alan Vilchis Rocha&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17839957-116591018410073922?l=ecosnocturnos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/feeds/116591018410073922/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17839957&amp;postID=116591018410073922' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/116591018410073922'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/116591018410073922'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/2006/12/prefacio-de-la-soledad.html' title='Prefacio de la soledad'/><author><name>darkness</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16413511989509077771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17839957.post-116478198073914238</id><published>2006-11-28T22:26:00.000-08:00</published><updated>2006-11-28T22:33:00.763-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;em&gt;Porque a veces queda el rastro de la asuencia...&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Buenas noches...&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y absolutamente se le pierde el sentido a la otredad y el silencio. No se mira a través de un cúmulo de espectaciones sobre las cuales se pueda hablar sin titubear; es sólo que hay nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que hay millares de oídos sordos dispuestos a escuchar un silencio prolongado que se propaga con la soledad y su presencia; a cantar nadie le gana al mudo cuando le cortan la lengua con la ausencia que se propaga; un vaso sin agua...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como perpetuar a un niño a sufrir dentro de un cuarto donde la soledad le aflije. No son las sombras ni la carroña que hiede, ni siquiera los monstruos nocturnos que acechan y atormentan...&lt;br /&gt;Esque hay nadie...&lt;br /&gt;Absolutamente nadie&lt;br /&gt;Y eso es horror...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los suspiros se esfuman en la nada; las miradas se pierden en el pestañeo de un sueño; los latidos de un corazón se pierden en un infarto; las lágrimas se evaporan de la piel al calor de la soledad...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final queda nada...&lt;br /&gt;Queda nadie...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo uno mismo en la inmensidad de la estupefacta ausencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;A manera de reflexión&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Autor: Diego Alan Vilchis Rocha&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17839957-116478198073914238?l=ecosnocturnos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/feeds/116478198073914238/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17839957&amp;postID=116478198073914238' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/116478198073914238'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/116478198073914238'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/2006/11/porque-veces-queda-el-rastro-de-la.html' title=''/><author><name>darkness</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16413511989509077771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17839957.post-115747537961785336</id><published>2006-09-05T09:44:00.000-07:00</published><updated>2006-09-05T09:56:19.630-07:00</updated><title type='text'>Enfermedad</title><content type='html'>Hace aproximadamente 5 años que comencé a describir mis paredes mentales que, con el paso del tiempo, se han ido renovando, hasta adquirir un hálito de creatividad e imaginación.&lt;br /&gt;Espacios cuyos límites se pierden en la negrura de las sombras...&lt;br /&gt;Con este texto, mi tercer escrito, comencé una etapa que iría progresando constantemente...&lt;br /&gt;Me interné en Santuario Nocturno, precisamente hace 5 años&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy en día, a pesar de diferentes espectativas, seguimos a la sombra de la enfermedad...&lt;br /&gt;Buenas noches...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enfermedad&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sintiendo algo como un dolor nocturno, como desgracia obscura&lt;br /&gt;Nada esta alrededor, sólo tu mente buscando por algo de ayuda&lt;br /&gt;Encontrando fatiga en donde sea que vaya&lt;br /&gt;No importa cómo&lt;br /&gt;No importa dónde&lt;br /&gt;Sólo sintiendo que hiere, no sabes porqué&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es como muerte en vida, es como el infierno en el cielo&lt;br /&gt;Es una pesadilla en vida real&lt;br /&gt;Es como una sombra en luz&lt;br /&gt;Como una tormenta que hace llover&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo hecho con oscuridad, con enfermedad&lt;br /&gt;Esta haciendo el camino que sientes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Temes...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué temes a los demonios?&lt;br /&gt;Eres uno de ellos&lt;br /&gt;¿Por qué temes a la oscuridad?&lt;br /&gt;Eres parte de ella&lt;br /&gt;¿Por qué temes al dolor?&lt;br /&gt;Lo estas creando&lt;br /&gt;¿Por qué temes a los demás?&lt;br /&gt;Debes temerte a ti mismo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una campana rítmica suena, creando música hermosa&lt;br /&gt;La Campana de la Muerte, la Sinfonía de la Muerte&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camina la vía que recorres&lt;br /&gt;Pero encuentra nada&lt;br /&gt;Sólo encuéntrate a ti mismo&lt;br /&gt;Encuentra a un demonio&lt;br /&gt;Creando oscuridad&lt;br /&gt;Y haciendo dolor&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiempo mira arriba y ve un rojo&lt;br /&gt;Un rojo sangriento con una cara dentro&lt;br /&gt;Una cara que pertenece a la muerte&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y nada viene alrededor... (Todavía no)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas las cosas que ves&lt;br /&gt;Atacarán en contra tuya&lt;br /&gt;Todas las cosas que verás&lt;br /&gt;Te herirán&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La razón eres tú&lt;br /&gt;Tus instintos, tus sentimientos&lt;br /&gt;Tu fatiga, tu mente&lt;br /&gt;Tu mismo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada más que tú&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no le importa al tiempo&lt;br /&gt;Porque guarda la  oscuridad del pasado&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No le importa al silencio&lt;br /&gt;Porque guarda las palabras de dolor&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no le importa a la muerte&lt;br /&gt;Porque te irás&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eres la enfermedad; eres parte de ella&lt;br /&gt;Pero no ves, no veras otra vez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Puedes contarme de las sombras de la noche?&lt;br /&gt;¿Puedes contarme de la fatiga del dolor?&lt;br /&gt;¿Puedes contarme de la muerte en vida?&lt;br /&gt;¿Puedes contarme... de ti?... (Pero no respondes)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los relojes te dicen el tiempo de la noche&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"… Y las luces se apagan"&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;El tiempo te dice de la enfermedad&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"... Y las lagrimas de dolor se van"&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Tus ojos me dicen tu odio&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"... Y la sangre se ira en contra de ti"&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero te irás&lt;br /&gt;De algún modo, en algún lugar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Autor: Diego Alan Vilchis Rocha&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17839957-115747537961785336?l=ecosnocturnos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/feeds/115747537961785336/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17839957&amp;postID=115747537961785336' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/115747537961785336'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/115747537961785336'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/2006/09/enfermedad.html' title='Enfermedad'/><author><name>darkness</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16413511989509077771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17839957.post-115639321506042932</id><published>2006-08-23T21:16:00.000-07:00</published><updated>2006-08-23T21:20:15.080-07:00</updated><title type='text'>Crónica de un alma vacía (Inexistencia)</title><content type='html'>Retornando a las crónicas...&lt;br /&gt;A veces uno se hunde donde uno cava...&lt;br /&gt;Buenas noches...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Crónica de un alma vacía (Inexistencia)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; A veces asustado por el soplo del viento, pude formarme la idea de que estaba muriendo. Miré hacia todos los lados posibles. Mi cuarto frío e inerte seguía siendo la misma celda fría que aprisionaba mis emociones, reprimiéndolos a remordimientos que ahora, cual oruga que consume su alimento, roe mi alma hasta desvanecerla...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando pude fijar mi vista en un hálito de un silencio que se prolonga con la soledad, estremecí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; - Buenas noches - dijo el señor que se encontraba al lado de mi cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Nunca entendí cómo, pero siempre se aparecía ahí ante mis delirios fúnebres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ya deja de mirar. - dijo - Se te pueden secar los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y como si fuese una plegaria escuchada, el panorama comenzó a nublarse, mientras mis pútridos ojos se volvían cenizas que descendían a mis manos. Tal espectáculo horrendo prosiguió con eventos que me estremecieron hasta hacerme quedar fundido en un pánico indeleble.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando mis ojos se desmoronaron lentamente, me llevé las manos a mi rostro. Comenzaron a arder como si fuese un gas volátil expuesto a las llamas... Grité de desesperación, más que dolor, y aquel demonio se divertía viéndome sufrir y consumirme en las llamas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; - Jajajaja! Recuerda que las palabras taladran la mente...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y nuevamente, al unísono de su frase, mis oídos comenzaron a aborrecer cualquier sonido, inclusive el estruendo que el simple viento puede provocar. Mis piernas - al menos los sentidos que me permitían reconocerlas - desaparecieron completamente, dejándome hundido en un abismo donde perecía con agonía y con dolor...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Donde mi vista se había vuelto el panorama de la oscuridad, mientras que mi cuerpo perecía envuelto en fuego y mis oídos sangraban...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Despierta &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrí mis ojos que aún creía huecos. La luz filtrada de una mañana nublada me hizo estremecer. Mi cuerpo, el cual ardía hacía unos momentos, estaba perfectamente cuidado detrás de una sábana. Y mi sorpresa no pudo ser tal sin descubrir que alguna mosca volaba sin provocarme alguna molestia... Y aquel ente... seguía mirándome a través de sus ojos tan tranquilos y malditos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Buenas noches - dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y comenzó el cielo a volverse negro. Porque todo aquello no era sino una alusión a mi pútrida alma. Aquel hombre comenzó su salida, mientras la negrura se materializaba y me consumía lentamente. Empecé a perder la noción de la realidad y la ilusión. Mientras cerraba la puerta de mi habitación, el cuarto comenzó a deformarse, hasta que la madera que lo cubría tronaba. Absolutamente todo era un caos... Pude mirar a la ventana, y de las nubes descendían gotas que laceraban la piel...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comprendí entonces, envuelto con las sábanas que las sombras proveen ante los fúnebres lamentos de un perdido, que había cedido a mi deseo de desaparecer. De morir enterrado entre recuerdos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De perecer en la inexistencia de mis pensamientos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Autor: Diego Alan Vilchis Rocha&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17839957-115639321506042932?l=ecosnocturnos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/feeds/115639321506042932/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17839957&amp;postID=115639321506042932' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/115639321506042932'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/115639321506042932'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/2006/08/crnica-de-un-alma-vaca-inexistencia.html' title='Crónica de un alma vacía (Inexistencia)'/><author><name>darkness</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16413511989509077771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17839957.post-115472291776761503</id><published>2006-08-04T13:20:00.000-07:00</published><updated>2006-08-04T13:21:57.780-07:00</updated><title type='text'>Sin Título</title><content type='html'>Sin novedad alguna... A veces la redirección puede malformarse en un plano inerte y deforme...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buenas noches&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin título&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había veces que aquellos fragmentos lunares comenzaban a desvanecerse entre las sombras. Perecían como si fuesen ecos apagados que se prolongan en la nada... desapareciendo de la perspectiva inimaginable e incierta de un lugar donde el silencio es el estruendo taciturno reflejado en imágenes abstractas de un porvenir decadente...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otras noches me atreví a imaginar, a través de innumerables visiones, la deforme y horrenda faceta de los amaneceres incinerados por memorias que se fueron despegando de la realidad, convirtiendo entonces sus estructuras en vacuidades que fueron desapareciendo ante los ojos de muchos incrédulos. Todo ello para conmemorar la caída de un ángel cuyas facciones se fueron disolviendo entre la negrura de un deseo impertinente y los indiferentes torrentes que su voz desplegaba, mientras ésta proliferaba sensaciones incorpóreas que, con el paso de los segundos eternos, se incrustaban en un corazón putrefacto... abstracto, intangible, inerte... y sin embargo se podía vislumbrar el letargo con el que agonizaba...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así mismo comencé a caminar por los senderos donde muchos han dejado el último suspiro tallado con insignias que producen pavor...&lt;br /&gt;Observé atento ante estos parajes bizarros y, entre toda la carroña que se erguía en forma amenazante, pude ver el claroscuro de un astro... Parecía incendiarse dentro y fuera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces estremecí y dejé que mis ojos cayesen entre los rosales donde los pétalos pútridos envilecían mi esencia...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empecé a fragmentarme en muchos trozos de demencia que se fueron disolviendo en un lago donde la perdición parecía ser la luz de un lugar próximo. Posiblemente donde mis manos se tornaran frías y mis palabras el silencio de un secreto que nadie se atrevería a revelar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comencé entonces a desfigurarme, a pudrirme, a incinerarme... a perderme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Autor: Diego Alan Vilchis Rocha&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17839957-115472291776761503?l=ecosnocturnos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/feeds/115472291776761503/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17839957&amp;postID=115472291776761503' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/115472291776761503'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/115472291776761503'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/2006/08/sin-ttulo.html' title='Sin Título'/><author><name>darkness</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16413511989509077771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17839957.post-115053412496650174</id><published>2006-06-17T01:45:00.000-07:00</published><updated>2006-06-17T01:48:44.980-07:00</updated><title type='text'>Silencio (cuento)</title><content type='html'>"Es entonces que las palabras se vuelven efímeras, y los ángeles rompen en llanto decadente, como implorando hacia un porvenir de lágrimas de sangre..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buenas noches....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Silencio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          La lluvia golpeaba con cierta fuerza los ventanales de una habitación cerrada y olvidada por memorias amargas. El eco de cada gota profanaba el silencio taciturno de aquellas paredes mientras el reloj marcaba los segundos de forma casi eterna. Era como el augurio de un alma en pena encerrada entre sus lápidas mentales. Era un hedor de perdición…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          De las escaleras corrían breves rumores. Y después, los pasos que se dirigían específicamente a la puerta intacta desde hacía un día entero. Cuando tocaron la puerta y nadie llamaba, se vieron forzados a empujarla con brusquedad hasta tirarla. Entonces toda la tranquilidad fúnebre fue asaltada por los murmullos de los que observaban atentamente la escena extraña y macabra… Aparentemente no había nada, sólo el maldito silencio que delataba palabras sin sonido… hórridas.&lt;br /&gt;          El oficial entró después de dos policías que habían estado observando la casa durante la tarde entera. Miró con brevedad y frialdad el lugar. Sintió un escalofrío, y después irrumpió en un leve sentimiento de melancolía. Era la ventana que se enfocaba hacia un árbol seco. Apartó la vista de inmediato y comenzó a hablar con los otros dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-  ¿Y bien?...&lt;br /&gt;-  Está en el cuarto. Lo encontramos tendido en el suelo y lo hemos dejado tal como está.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Un trueno iluminó momentáneamente el lugar. Miró con atención a su ayudante y después consultó su reloj. Eran las 7:30. Limpió el escaso sudor de su frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-  Vamos, pues.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Ambos comenzaron a caminar hacia la habitación desdichada. La puerta oscilaba, haciendo un sonido que laceraba la mente, como torturándola. La abrieron de golpe, mientras los dos eran breves al profanar el aposento lúgubre. Una mano pendía de la cama. El cuerpo del joven permanecía inmóvil y quieto. Visto desde un panorama completamente matutino, podría decirse que dormía. Pero las circunstancias, las navajas y las heridas en sus muñecas, al igual que la sangre reseca en sus brazos y manos, confirmaban la escena. Se había suicidado.&lt;br /&gt;          El oficial se quedó estupefacto durante unos segundos. Miraba con detenimiento el cabello lacio y negro despeinado que se encontraba debajo de su cabeza inerte; sus ojos mirando hacia arriba parecían implorar hacia algo la salvación… o quizá un poco de paz. Su expresión no era horrenda, sino triste. Aquella escena no provocaba repulsión; parecía que el ambiente se inundaba por una presencia melancólica.&lt;br /&gt;          Apartó la vista y comenzó a buscar con la misma. Su escritorio desordenado dejaba ver hojas amontonadas y rotas, las cuales también estaban en el piso. Un libro estaba abierto, justo en la orilla. Lo cerró con cautela. Fue entonces que se percato de una nota debajo del mismo. La tomó con suavidad, mirándola con rareza, y comenzó a leer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Sin destinatario alguno:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          El día de hoy, las gotas de la tormenta comenzaron a humedecer mi rostro lentamente junto con mis lágrimas secas. Mi rostro se veía entonces un poco deforme y sin aliento alguno. Suspire al ver que las nubes comenzaban a poblar el cielo azul para volverlo gris y tormentoso. Bajé la cabeza y comencé a caminar de regreso a casa. A mi soledad…Al único lugar donde pudrirse es la manera sutil de conservarse para seguir erosionando mis facciones con lágrimas de sangre… Donde puedo verter mis gritos sin eco en estas paredes frías que parecen ser mi tumba. Tal vez ya estoy muerto y nunca me he dado cuenta de ello… pero hoy lo voy a refirmar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Nunca tuve la certeza de querer hacer algo como la tengo hoy. Saber que el inocente llanto decadente de la inocencia pudiese romperse por los espectros nocturnos que me atemorizan cada noche. Mis párpados no responden ante el estímulo del sueño. Parecen haberlo olvidado. Aunque hoy dormiré tan tranquilo que ninguna sombra podrá irrumpir mi paso hacia la nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Dejar un legado significaría entonces presentarles mi cadáver ante una multitud vacía que observará el espectáculo mas triste que pude haber presentado. Pues fui un títere que se quedó olvidado en un rincón del teatro. Ahí… encerrado en la solitaria infortuna que se volvía perpetua… Que consumía mis pensamientos hasta disolverlos y desaparecerlos. Matarlos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Sin embargo, mi papel en esta farsa ha terminado. Hoy podré vestirme de gala y salir corriendo hasta desaparecer. Hasta verme perdido y sentirme feliz por estarlo. Por pertenecer a una legión de seres irreconocibles… aquellos que se aferran a sus telas llamadas memorias… Aquellas que se pudren dentro de uno mismo para dar paso a la peste que después provoca el estremecimiento y la muerte del espíritu. Aunque, por hoy, puedo verme bien sin estar enterrado vivo en esta carroña de porquerías que me disfrazan para hacerme ver difamado…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Mi tolerancia fue demasiada, y por hoy puedo asegurar que nada ni nadie se atreverán de nuevo a atraparme. Aunque lo que me encierra no es alguno de ustedes… sino esta soledad maldita. Esta maldita soledad que me sepulta con mis pensamientos, los cuales se ahogan conmigo. Es este letargo de amargura que me asfixia y que me obliga a buscar la manera elocuente de poder salir a salvo. Aunque salir ya no tenga algún significado para mí. No existe ningún motivo que me pueda sostener en este lugar… La poca fe que se encontraba en mí se esfumó junto con mi coherencia. Se hundió en un abismo sin fondo… ahí donde se encuentra mi alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Por hoy puedo suspirar de verdad. Aunque sea por última vez… sepultado en un mar de rosas pútridas… marchitas.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          El oficial dejó caer la carta en el escritorio de nuevo. Su corazón parecía haberse detenido por unos instantes. Una lágrima se deslizó por su rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-  ¿Se encuentra bien? – El ayudante levantaba los papeles, inspeccionándolos.&lt;br /&gt;-  Si… - titubeó un momento. – Procedan a retirar el cadáver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          El ayudante asintió. Inmediatamente entró otro policía para sacar el cuerpo del desdichado. Una ambulancia se escuchaba a lo lejos, aproximándose.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Cuando hubieron limpiado las manchas de sangre, los policías salieron. El oficial inspeccionaba nuevamente con la vista aquel cementerio de sentimientos profundos. Recordó el rostro del joven muerto y esa extraña mirada hacia la nada. Suspiró nostálgico y salió del cuarto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Al momento de cerrar la puerta, el murmullo del viento resonaba en aquella penumbra. Aquellos fantasmas mentales seguían persiguiendo sombras atormentadas que se dejaban ver como miedos infantiles…El eco que se escuchaba no era más que el grito de las memorias perdidas. De los inelocuentes suspiros hacia el rostro deforme de la perdición. De las miradas extraviadas en una penumbra…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Aquello era la extraña figura de un torrente de voces implorantes ahogadas en el silencio tortuoso de la soledad. Del olvido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Autor: Diego Alan Vilchis Rocha.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17839957-115053412496650174?l=ecosnocturnos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/feeds/115053412496650174/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17839957&amp;postID=115053412496650174' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/115053412496650174'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/115053412496650174'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/2006/06/silencio-cuento.html' title='Silencio (cuento)'/><author><name>darkness</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16413511989509077771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17839957.post-114842905609099881</id><published>2006-05-23T16:53:00.000-07:00</published><updated>2006-05-23T17:04:16.106-07:00</updated><title type='text'>... Y mi tacto le rompió en mil pedazos</title><content type='html'>Desconozco cómo... pero nació. Y volvió a morir como en lo que escribo. Buenas tardes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Y mi tacto le rompió en mil pedazos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había algo de magia en aquello que observaba con detenimiento. Sus alas se movían con fragilidad y delicadeza mientras ascendía con paciencia. Sus ojos se posaron sobre los míos y estremecí durante unos segundos. Me había perdido en su mirada extraña… aún extraña para mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me encontraba encerrado dentro de un ataúd y el aire ya no hacía falta. Mi deceso no concluyó conmigo, pues aún podía vislumbrarme sobre mi lecho, carcomido recientemente por los gusanos y estupefacto. Mi rostro era breve pero preciso: era un rostro inmundo, infame, incierto… inútil. Las flores se habían marchitado desde hacia mucho tiempo, aún cuando miles de extraños seres fueron a verme caer ante un abismo, no sólo terrenal, sino espiritual… A pesar de todo eso, no había muerto por completo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se movía con franqueza y dejaba su esencia esparcida por el lugar entero. La tarde, gris y firme, iluminaba de manera lúgubre sus facciones hermosas. Miraba hacia arriba como queriendo encontrar un resplandor de luz pura, pero pareció bajar la cabeza. Me miró con detenimiento. Quedó estupefacta y yo quedé sin habla. Aún así, ya no la tenía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajó de una manera precipitada, mirándome aún sorprendida. Cuando estuvo frente a mí, detuvo sus ojos sobre los míos. Se acercó lentamente, y me dirigió la palabra por primera vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         ¿Estás perdido? – preguntó confundida&lt;br /&gt;-         Sí… tengo la certeza de estarlo.&lt;br /&gt;-         Pareces cansado… ¿puedo ayudarte?&lt;br /&gt;-         Sería gentil de tu parte…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomó mi mano, y su reacción fue de espanto. Nunca había sentido una mano tan fría como la mía, y después la soltó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         Lo siento… no puedo.&lt;br /&gt;-         ¿Por qué? – pregunté estupefacto.&lt;br /&gt;-         Me provocas miedo.&lt;br /&gt;-         Pero aún puedes ayudarme… necesito ayuda.&lt;br /&gt;-         Tu rostro… - comenzó a desesperarse – tu rostro pierde forma – Su desesperación culminó en un grito que despertó una ventisca ligera, pero extraña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comenzó a balbucear cosas… cosas que no entendía todavía. Eso me provocaba pánico. Después quebró en llanto, y las nubes se juntaron como para consolarla, aunque realmente lloraron con ella. La tormenta había comenzado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         ¿Qué ocurrió? – pregunté confuso.&lt;br /&gt;-         Tú… ¿qué eres?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La miré con firmeza. Nunca me lo había preguntado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         No sé – dije inconciente.&lt;br /&gt;-         Entonces… ¿cómo puedes verme?&lt;br /&gt;-         Aún no lo entiendo… créeme&lt;br /&gt;-         Te creo…  - sollozó – pero no puedo verte bien.&lt;br /&gt;-         No lo entiendo… te juro que no.&lt;br /&gt;-         No importa… tal vez…  - suspiró un momento – tal vez no debas venir.&lt;br /&gt;-         ¿Qué?&lt;br /&gt;-         Tal vez debas estar aquí… O tal vez me equivoqué al venir aquí, creyendo que podía ayudar a alguien. Pero me encontré contigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Justo en ese instante me sentí fallecer nuevamente. Su rostro se empezó a fragmentar lentamente, cayéndose pedazo por pedazo mientras se ahogaba en sollozos. Sus lágrimas se tornaban espesas y negras mientras recorrían su deforme rostro. Lo dejaban marcado, como laceraciones que lo destruyen. Y entonces se arrodilló en frente de donde mi cuerpo yacía putrefacto. Los gusanos seguían carcomiendo mis entrañas mientras se deslizaban por mí. Uno de ellos entró en mi boca. Miré de nuevo a mi anfitriona, pero ocultó su rostro quebrado entre sus manos. Aún así, a pesar de que la tormenta seguía estremeciendo mi esencia confusa durante mucho tiempo, aunque el viento siguiera llevando esas lágrimas dentro de mi hueco cuerpo lleno de inmundicias, pude distinguir sus facciones. Había desaparecido la gracia de sus ojos ahora petrificados que parecían seguir llorando. Sus alas quedaron en trance… parecían no moverse. Comenzó a degradarse completamente…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después del deceso seguía inmóvil. Me acerqué todavía sorprendido para poder percibirla. Sin embargo, había palidecido y degradado. Ante mí se encontraba una piedra cargada de agonía. Acerqué mi mano para tocarla. Estaba fría… Ya no era hermosa, sino triste. Entonces volví a contemplarla bajo el manto de gotas que seguían descendiendo. Era un ángel que había descendido para poder ayudarme a descansar. Comprendí entonces que en su intento de poder sanarme había caído y se había petrificado. Nunca debí tocarla…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi mirada todavía sigue contemplando la escena fúnebre. Tal vez nunca podré irme de aquí. No, a menos hasta que deje de llorar sangre. A menos hasta que pueda elevarse y regresar de donde vino. No… porque yo fui quien acabó con ella. Fui yo quien le hizo caer para ver mi corazón roto y frío… amargo. Putrefacto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigo aquí, y soy culpable de su deceso. Ese es mi castigo. Mirarle y atormentarme…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Morir de nuevo sin morirme…. Pudrirme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Autor: Diego Alan Vilchis Rocha&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17839957-114842905609099881?l=ecosnocturnos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/feeds/114842905609099881/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17839957&amp;postID=114842905609099881' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/114842905609099881'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/114842905609099881'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/2006/05/y-mi-tacto-le-rompi-en-mil-pedazos.html' title='... Y mi tacto le rompió en mil pedazos'/><author><name>darkness</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16413511989509077771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17839957.post-114646837457372866</id><published>2006-05-01T00:23:00.000-07:00</published><updated>2006-05-01T00:26:14.590-07:00</updated><title type='text'>Silencio</title><content type='html'>... Y entonces se rompieron los lazos de la cordura. Buenas noches.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Silencio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Los ecos superficiales de mis memorias me permitieron observar una silueta al lado de mi sombra inerte. Justo fue cuando la decadencia tomó mi nombre y se apartó hasta caer completamente en el éxtasis de un delirio para después morir lentamente enfrente de sus recuerdos… Ya sin ser blasfemias, muchos de los animales bizarros completaron su llamado cuando mi carroña se apartó asustada de tan horribles escenas. Sus ojos se posaban sobre mi alma, y yo presenciaba entonces el momento en el que vociferaban contra mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡No podrás, te lo juro, no podrás ni contigo mismo! ¡Ya cuando entras aquí, ni la muerte puede alentarte a salir salvado! – gritaba un ser desfigurado, sin rostro. Fue entonces cuando decidí dar media vuelta. El regreso a casa sería tardío y complicado…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Sin relatividad, dejo marcado mi eco en palabras indescifrables&lt;br /&gt;Para dar pauta a la deficiencia de sonidos que son mi mente en ruinas&lt;br /&gt;Taladrada por los gritos de inmortales nombres decadentes&lt;br /&gt;Incinerados en un funeral perdido entre las sombras de mi alma&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi ceño fruncido y mi boca paralelamente putrefacta&lt;br /&gt;Escondo entonces mi rostro en un vacío donde me asfixio…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es cuando me veo reflejado en mil retratos&lt;br /&gt;Para entonces comprender que sigo sin palabras coherentes&lt;br /&gt;Dictaminando así la sentencia que lacera mi alma cada momento&lt;br /&gt;Y esperando la oportunidad para poder callar eternamente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡¿Y piensas que así podrás encerrarme en un luto taciturno?!&lt;br /&gt;¡No podrías ni siquiera atraparme con palabras vacuas!&lt;br /&gt;Mira a tu alrededor, donde mi cara enseña sus facciones hórridas&lt;br /&gt;Y observa con atención la ironía con la que te derrumbas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mira mis ojos, aquellos en los cuales hay vacío&lt;br /&gt;Y recuerda que ahí mismo se esconde tu reflejo impertinente…&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;          Quedando así, el legado de mis palabras profanó las murallas de un desequilibrio mental. Fue entonces cuando la lluvia golpeó mi cuerpo hasta penetrar en mi esencia. Recordé mi estancia en los pasajes frívolos, y me alejé con cautela y frivolidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Fue el transcurso de un susurro enterrado en el silencio…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Autor: Diego Alan Vilchis Rocha&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17839957-114646837457372866?l=ecosnocturnos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/feeds/114646837457372866/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17839957&amp;postID=114646837457372866' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/114646837457372866'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/114646837457372866'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/2006/05/silencio.html' title='Silencio'/><author><name>darkness</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16413511989509077771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17839957.post-114470196760318267</id><published>2006-04-10T13:43:00.000-07:00</published><updated>2006-04-10T13:50:12.790-07:00</updated><title type='text'>El decadente grito eterno de los incorpóreos</title><content type='html'>Para quienes tienen el interés de seguir leyendo estos espacios medio vacíos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El decadente grito eterno de los incorpóreos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parte I - La caída del trono... (Enterrado entre muertos)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La incandescencia de los resplandores me obligaron a reconocer que había perecido durante muchos años, encerrado en este laberinto tan abstracto que carece de esencia... No me impidió gritar hacia los laberintos donde los difuntos alzan su voz para reclamar su justicia divina entre los tantos demonios que les persiguen hasta encarcelarlos. Y ahí estoy yo, lamentándome de haber caído hasta que uno de ellos tomó mi mano y la pulverizó. Quedé entonces inválido por no haber rechazado la oferta que me proponía entonces: quedar libre de mis memorias, de los lazos que me ataban a quedarme entre redes punzocortantes, de romper mil y un veces el espejo donde me veía deforme... quedar libre de mí. Y al contrario de esto, perfumó mi cara con pestilentes palabras para después encontrarme en esta cárcel...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace mucho que voy librando mis pensamientos orientados hacia los demás muertos que me vigilan... ellos me tocan, me seducen para respirar ese pútrido olor de rosas marchitas que me envilece y hace que me pierda en lo negro de un alma roída por necrófilos entes llamados estigmas... Y ahora veo a través de una ventana heptagonal que me orienta hacia donde las cruces resuenan como campanas mortuorias... Pareciera que se aproximase mi juicio... Y eso mismo espero... porque cuando sea juzgado, enviaré entonces mis blasfemias para poder romper sus encantos macabros... sólo así podré determinar que mi inexistencia se pueda transformar completamente... Y ahora escucho sus pasos... se dirigen hacia donde yo, el tremendo bufón, esconde sus prendas como tesoros íntimos... Y abren la puerta. Es hora de romper el silencio en mil fragmentos de un espejo sin profundidad...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atte: Diego Alan Vilchis Rocha (Darkness)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17839957-114470196760318267?l=ecosnocturnos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/feeds/114470196760318267/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17839957&amp;postID=114470196760318267' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/114470196760318267'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/114470196760318267'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/2006/04/el-decadente-grito-eterno-de-los.html' title='El decadente grito eterno de los incorpóreos'/><author><name>darkness</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16413511989509077771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17839957.post-114331392655104240</id><published>2006-03-25T11:08:00.000-08:00</published><updated>2006-03-25T11:12:06.570-08:00</updated><title type='text'>Sin Título</title><content type='html'>(Cavilando en las profundidades de un ser amorfo...)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin Título&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sosiego... cavilo en mis entrañas pensando cómo desarmar mi estructura. Sin embargo, precedo de diferentes pensamientos para poder remodelar algo que ha sido intacto durante muchos años. Presiento la mirada vacía y frívola de muchos entes que me ven cual objeto roído en un putrefacto campo de nostalgias y decepciones. Soy una decepción ambulante, vociferando a gritos la inexistencia de los que se visten de luto. Nada importante para quienes no creen que la soledad se pueda humedecer con las lágrimas de un sueño de media noche, cuyos misterios se vuelven taciturnos a cada sonido que producen guturales silencios, apagados...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Crucificado en mis pensamientos, siento el porvenir de la inexistencia en medio de mi soledad...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reflejado en la nada, siento la cálida presencia de la muerte sobre mi pútrido cuerpo. Todo ello en una botella que se vierte dentro de la miseria perdida ante los ojos de muchos inocentes susurros fragmentados en una lápida que no está presente. Murmullos interminables (Silencios prolongados)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No logro comprender lo basto del sendero que lleva a través de mortuorios pasajes, volviéndose entonces cenizas que me asfixian para dejarme ver la eternidad en una penumbra agónica. Muero segundo a segundo en una caja de míseros segundos que taladran mi mente cual mecánicos tormentos en un vaso profundo. Sonidos que traspasan la piel y laceran el alma para dejar marcado el paso de la melancolía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No soporto el llorar de todas las almas que transitan alrededor de mí. Se esfuman como si no existiesen, y sin embargo, me gritan al oído para que pueda ofrecerles mi mano. Y ésta, en letargos profundos, se encuentra lejos de ellos. Lejos... perforando con gritos mis ojos hasta hacerlos estremecer... (Lágrimas de sangre)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy miro y no siento más el prolongado pasar de los años. Sólo la presencia de la muerte sobre mi inútil rostro. Sobre el inútil de mí. Sobre la gran decepción que puedo llegar a ser. Sobre la nada que se esparce sobre mi cuerpo. Sobre mis memorias con llagas de marcas infernales. Sobre mis lágrimas putrefactas e inertes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre una piedra sin eco ni resonancia que se esfuma segundo a segundo a través de un espejo profundo... infinito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atte: Darkness&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17839957-114331392655104240?l=ecosnocturnos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/feeds/114331392655104240/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17839957&amp;postID=114331392655104240' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/114331392655104240'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/114331392655104240'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/2006/03/sin-ttulo.html' title='Sin Título'/><author><name>darkness</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16413511989509077771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17839957.post-113808134031780539</id><published>2006-01-23T23:43:00.000-08:00</published><updated>2006-01-23T21:42:20.333-08:00</updated><title type='text'>Sentencia</title><content type='html'>Crónica inexorable sobre un ultrajo a la inocencia...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentencia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Aún la luz de la luna dejaba verse entre aquellos arbustos decadentes y taciturnos que envolvían el rededor de la casa. El pequeño niño aferraba fuertemente sus manos a las sábanas mientras sollozaba en silencio. El dolor que presenciaba traspasaba las barreras de lo físico. Aquellas descargas frenéticas laceraban minuto a minuto su esencia, dejándola perecer entre las sombras de la oscuridad. Firmemente, mientras sentía cada maldito impulso detrás de sí, cerró los ojos para mitigar a su criminal; aquello era una aberración humana encarnizada por un demonio con alas apocalípticas. Suspiró como producto del vacío de su alma desgarrada y decadente…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Cuando aquello hubo acabado, miró hacia la ventana. La luna lloraba en silencio mientras el viento era el susurro de sus sollozos. Observó nuevamente hacia las sombras de su cuarto. Frío y desolado, desprendía la esencia de la corrupción mental y espiritual. El mitigador terminó de abrocharse el pantalón lentamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hoy te portaste bien - replicó – Prometo que mañana te premiaré por tu desempeño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          El pequeño quedó en silencio durante un tiempo. Aquel hombre que acababa de profanar su esencia hablaba con la misma voz fría y macabra. Una mirada malévolamente tranquila dejaba ver que su interior estaba repleto de figuras deformes y hórridas. Sombras sin estructura que lastimaban…&lt;br /&gt;          Se levantó despacio de la cama y caminó hacia la puerta. Antes de marcharse, el niño le interrumpió, balbuceando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Por qué…? – suspiró con dificultad. Una lágrima cruzó su rostro. - ¿Por qué yo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Era la primera vez que lo preguntaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Porque eres especial. – replicó él con una sonrisa maldita y una mirada siniestra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Abrió a puerta y, cuidando el ruido de la misma, cerró cauteloso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          El silencio profundo volvió a reinar en la habitación. El niño miraba fijamente la puerta. Contaba los pasos de su verdugo que, de pronto, se perdieron en la nada. Así, como cada noche, desaparecían en lo vasto de la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Miró de nuevo al ventanal donde la luna había muerto, dejándole ver su luz mortuoria. Ya había muerto desde hacía algunos meses Y otra lágrima cruzó el rostro del infante, deformándolo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Caminó con suavidad hacia la ventana y la abrió. El viento era el eco de un susurro melancólico provocado por el llanto de la inocencia. Fijó su mirada en la nada, y profanó su último paso para perderse en las sombras. Cayó fuera y dentro de sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Después del deceso, muchas de aquellas aves nocturnas volaron hacia un horizonte perdido. Y la luna fue el taciturno testigo de un secreto que quedó plasmado en el interior de las sombras de la noche. De la oscuridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Autor: Diego Alan Vilchis Rocha.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17839957-113808134031780539?l=ecosnocturnos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/feeds/113808134031780539/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17839957&amp;postID=113808134031780539' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/113808134031780539'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/113808134031780539'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/2006/01/sentencia.html' title='Sentencia'/><author><name>darkness</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16413511989509077771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17839957.post-113540892260887491</id><published>2005-12-24T01:24:00.000-08:00</published><updated>2005-12-23T23:24:54.510-08:00</updated><title type='text'>Hear you me...</title><content type='html'>Jimmy Eat World - Hear you me&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;There's no one in town, I know&lt;br /&gt;You gave us some place to go&lt;br /&gt;I never said thank you for that&lt;br /&gt;Though I might have one more chance&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;So what would you think of me now?&lt;br /&gt;So lucky, so strong, so proud?&lt;br /&gt;I never said thank you for that&lt;br /&gt;Now I never have a chance&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;May angels lead you in&lt;br /&gt;Hear you me my friends&lt;br /&gt;On sleepless roads the sleepless goes&lt;br /&gt;May angels lead you in&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;So what would you think of me now?&lt;br /&gt;So lucky, so strong, so proud?&lt;br /&gt;I never said thank you for that&lt;br /&gt;Now I never have a chance&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;May angels lead you in&lt;br /&gt;Hear you me my friends&lt;br /&gt;On sleepless roads the sleepless goes&lt;br /&gt;May angels lead you in&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;May angels lead you in&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;And if you were with me tonight&lt;br /&gt;I'd sing to you just one more time&lt;br /&gt;A song for a heart so big&lt;br /&gt;God wouldn't let it live&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;May angels lead you in&lt;br /&gt;Hear you me my friends&lt;br /&gt;On sleepless roads the sleepless goes&lt;br /&gt;May angels lead you in...&lt;br /&gt;--------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Feliz navidad...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atte: Darkness&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17839957-113540892260887491?l=ecosnocturnos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/feeds/113540892260887491/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17839957&amp;postID=113540892260887491' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/113540892260887491'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/113540892260887491'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/2005/12/hear-you-me.html' title='Hear you me...'/><author><name>darkness</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16413511989509077771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17839957.post-113167021662910922</id><published>2005-11-10T18:53:00.000-08:00</published><updated>2005-11-10T16:50:16.650-08:00</updated><title type='text'>La danza de las sombras</title><content type='html'>&lt;table id="HB_Mail_Container" height="100%" cellspacing="0" cellpadding="0" width="100%" border="0" unselectable="on"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr height="100%" width="100%" unselectable="on"&gt;&lt;td id="HB_Focus_Element" valign="top" width="100%" background="" height="250" unselectable="off"&gt;La danza de las sombras&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante muchos años, los periodos de inconciencia brindaron intranquilidad a una nación de sombras que nunca existieron más que en su propia imaginación. Hoy se derivaron sus esencias pútridas en diferentes formas, sin pertenecer especialmente a las deformidades anómalas. Solo se adormecieron para querer un cuerpo en decadencia. Millones de ojos rodaron hacia una perpleja salida donde el vacío es completado por imaginaciones abstractas y puramente solemnes. Nada en especial que no sea la soledad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Brotaron las lágrimas de una mente desollada que se dedicó a mirar desde que su ceguez le permitió divisar la irrealidad en planos monstruosamente inexistentes. Se logra ver un rayo de providencia desconocida e imperfecta, pues la perfección es invisible. Mido mis líneas imaginarias entre mis defectos y mis enajenaciones para poder reanimar un cadáver de centenares. Sin embargo, no responde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Balbuceo ante los mecánicos ruidos que conforman la tormenta, acechando los claros de pensamientos rodando, oscureciendo mis memorias en recuerdos ahogados en un mar sin fondo. Se duermen mis penas y se ahogan en espíritus tangibles, desechando visiones surrealistas de mi alma. Pérdida de tiempo en un terreno baldío; una morgue de rosas muertas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Perdido... hoy se figura ante mí un sonido que susurra líneas incorpóreas para satisfacer sus necesidades de agonía. Desperté ante el sueño hermoso de un hada con alas de dragón, y recordé que las fantasías quedaron atrapadas en un frasco donde se pierden las esperanzas. Quizá debieron escapar antes de caer en la apatía de un ser cuyo nombre no tiene letras. Quizá...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras, el oscuro camino de vuelta a un hogar sin techo moral vuelve de una oleada torrencial llamada tormenta. Llueve sobre los rostros de ellos, de los perdidos.&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr unselectable="on" hb_tag="1"&gt;&lt;td style="FONT-SIZE: 1pt" height="1" unselectable="on"&gt;&lt;div id="hotbar_promo"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;p&gt;Atte: Darkness&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17839957-113167021662910922?l=ecosnocturnos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/feeds/113167021662910922/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17839957&amp;postID=113167021662910922' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/113167021662910922'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/113167021662910922'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/2005/11/la-danza-de-las-sombras.html' title='La danza de las sombras'/><author><name>darkness</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16413511989509077771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17839957.post-113096584218892366</id><published>2005-11-02T15:10:00.000-08:00</published><updated>2005-11-06T16:16:23.226-08:00</updated><title type='text'>Crucifijo</title><content type='html'>Crucifijo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sonoros y taciturnos ecos que despiertan en sombríos recuerdos&lt;br /&gt;Efímeros despliegues en almas con sombras frívolas&lt;br /&gt;Humedeciendo las fotografías de risible melancolía&lt;br /&gt;Sumergiendo los sueños en fragmentos incorpóreos pútridos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ego de la inocencia se corrompe en formas agónicas&lt;br /&gt;Vislumbrando sus hórridos ojos en llantos de tristeza&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El vientre de la Virgen María llora sangre&lt;br /&gt;Sus ojos postrados en moléculas imperfectas&lt;br /&gt;Y sus manos en taciturnos recuerdos de amargura&lt;br /&gt;Se postran sobre sus inmaculadas y vacuas penas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Halos de insanidad que recorren con un escalofrío una estructura vacía&lt;br /&gt;En ímpetu de descomposición y tiempos de conclusiones derivadas&lt;br /&gt;Incinerando sus nombres hacia la maleza que hiede a misterio&lt;br /&gt;Brotes de fulgor y deseos necróticos hacia pasajes en decadencia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los altares compuestos de rosas muertas y oraciones perdidas&lt;br /&gt;Rotos por un espejo alterno en espacios deformes&lt;br /&gt;Incrustados recuerdos que provocan llagas en el putrefacto corazón&lt;br /&gt;En memoria de los que cruzaron sus almas para desaparecer...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Visiones de sollozos que lamentan apaciguado dolor enfermo&lt;br /&gt;En ecos de góticos martirios banales que proceden de mentes amorfas&lt;br /&gt;Escondidos en sentimientos oscuros y perfecciones destrozadas&lt;br /&gt;Envueltos en rostros con nombres infernales carcomidos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rostro de Cristo envuelto en taciturnos gritos ahogados en silencio&lt;br /&gt;Plegarias que se esfuman en cenizas rojas con inexistentes voces&lt;br /&gt;Voces de flores negras que crecen ante la caída de ángeles negros&lt;br /&gt;Vislumbrados en los reflejos del alma en llamas eternas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El crucifijo de los ojos perdidos con cadenas del alma&lt;br /&gt;Envuelta en sombríos desperdicios sin eco...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atte: Darkness&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17839957-113096584218892366?l=ecosnocturnos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/feeds/113096584218892366/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17839957&amp;postID=113096584218892366' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/113096584218892366'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/113096584218892366'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/2005/11/crucifijo.html' title='Crucifijo'/><author><name>darkness</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16413511989509077771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17839957.post-113096525577628492</id><published>2005-11-02T14:57:00.000-08:00</published><updated>2005-11-02T13:35:59.983-08:00</updated><title type='text'>Crónica de un alma vacía (Imágenes en descomposición)</title><content type='html'>La tercera y última parte de las crónicas... Reflexiones polarizadas en un cuarto deforme...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Crónica de un alma vacía (Imágenes en descomposición)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas veces la inmortalidad toma el nombre de cada uno de nosotros y nos convierte en memorias inolvidables que se impregnan en ropas viejas y rotas que se roen con el paso de la humedad espiritual. No toda inmortalidad es buena, y esos recuerdos vagos hacen que ya ni siquiera se pueda ver de manera coherente hacia la superficie de una ventana donde llueve desde hace tiempo. Y el tiempo es intangible, aunque nos pesa mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Hoy pesa la memoria de quien recuerda con lágrimas cristalinas &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Cristales rotos en fragmentos que se rompen con un llanto &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Llanto que se forma de ecos impredecibles e incandescentes &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Incandescencia que se transforma en un amorfo ser, llamado dolor&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otras veces impera una imagen que se carcome con el fuego lento de una respuesta sin resonancia. Como distorsiones que se componen para deshacer una figura que se vuelve a fragmentar, para que, cuando la figuren de nuevo, se den cuenta de que nunca tendrá nombre y seguirá en un plano irreconocible (No hay interferencia de las almas que le reflejan vida)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es ahí cuando se difieren los interminables momentos que uno llama recuerdos. Y los vacíos son simplemente la forma de una cavidad inexistente que se pierde con cada uno de nuestros pensamientos. Se hunde y carcome nuestras neuronas para poder definir su territorio pútrido. No hay esencia mas la que se esconde para definir la esperanza. Y eso es una vanalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Hoy regocija una putrefacta rosa muerta en su lecho grisáceo &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Pues cada pétalo de su existencia limitada ha caído como los años &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;El tiempo sigue en marcha para nunca estar en retroceso &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Pues la eternidad es bipolar; un espejo con profundidad &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y yo, al lado del espejo, mirando a través de mí. Pues ahí no existo, no existí y nunca existiré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atte: Darkness&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17839957-113096525577628492?l=ecosnocturnos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/feeds/113096525577628492/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17839957&amp;postID=113096525577628492' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/113096525577628492'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/113096525577628492'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/2005/11/crnica-de-un-alma-vaca-imgenes-en.html' title='Crónica de un alma vacía (Imágenes en descomposición)'/><author><name>darkness</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16413511989509077771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17839957.post-113096500400301888</id><published>2005-11-02T14:54:00.000-08:00</published><updated>2005-11-02T13:33:59.230-08:00</updated><title type='text'>Crónica de un alma vacía (Reflexiones incorpóreas)</title><content type='html'>Segunda parte de las crónicas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Crónica de un alma vacía (Reflexiones incorpóreas)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante las noches de otoño se desprendían los olores que incineraban las fotografías en memoria de quienes se perdieron en el umbral de lo desconocido, de lo profano y arcano. A casi entrada de invierno, aún se servían aquellas comidas de pútrido olor, y se vertían vasos repletos de lo que se denominaba vida. Desperdicio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El martirio de los gritos marcados en un espejo roto se desplegaba hacia las superficies en forma de gotas de agua, dejando a la imaginación los verdaderos hedores que se impregnaban en sus interiores al ser aplastados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un hombre tocaba su instrumento en el cuarto más solitario y profundo, donde los ruidos se difieren en silencios que se adormecen en su mente, para después producir notas sonoras de belleza melancólica. Desprendía de su frente el amargo letargo que su enferma música guardaba con el paso del tiempo. Una lágrima cruzó su camino hacia el umbral de lo eterno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La luna brillaba en un tono rojizo, y el hombre cayó al suelo. Había muerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cuadros que estaban a su alrededor bailaban de forma incoherente, de manera que pareciera un rito funerario. El instrumento provocó conmoción hacia los estridentes que atentos observaban la escena, y un grito se escapo de los alrededores. Su alma se había perdido, junto con las notas que su instrumento dejó fluir hacia algún tiempo, pues eran los segundos distantes que se convertían en eternas letanías para marcar el paso de un minuto a otro. Eternidad discontinua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De manera espontánea, el invierno dejaba caer sus hojas para que retoñasen en un cuento inconcluso y monótono, donde los estereotipos de los ecos vacíos se rompían en llantos imperfectos. El cuerpo del hombre era carroña para los pequeños animales subterráneos que carcomían su esencia pútrida. Animales inexistentes, pues la muerte del hombre no fue de causas naturales (ni antinaturales). Dejó que los recuerdos le permitiesen derramar estragos de amargura, pervirtiendo la esencia divina en frívolos recuerdos incinerados con el rencor provocado. Aquellas cenizas que despertaron el ego de la impaciencia, formando estrellas incontinuas para desenvolver pasiones taciturnas. Se desplegaron los eternos letargos donde las almas fluyen hacia la perdición. Su alma se escapó con un suspiro que jamás se fue. Había muerto de manera inexistente, y su alma se fue espantada, pues lo incoherente de la perversión llegó a su éxtasis para desprender los hilos terrenales y espirituales. Se había desprendido de una manera enfermiza y agonizante. Imperfección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y de manera espontánea, la primavera comenzó de nuevo. Las flores que crecieron en el cuarto dejaban ver el instrumento fragmentado y los roídos restos del desdichado. Eran flores sin esencia. Flores incorpóreas.&lt;br /&gt;Flores de insanos olores que manejaban estructuras amorfas; deformidades que crecían mientras el paso del tiempo se desbordaba hacia la nada. Eran la ausencia de lo hermoso y esbelto. Simplemente no existían, y sin embargo, residían como taciturnos adornos en torno a un muerto que jamás tocó la eternidad. Su alma se perdió hacía centurias, y los eones dejaron que su esencia se fragmentara en pedazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primavera se esfumó. Y todo ello también. Aunque siempre estuvo ausente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atte: Darkness&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17839957-113096500400301888?l=ecosnocturnos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/feeds/113096500400301888/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17839957&amp;postID=113096500400301888' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/113096500400301888'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/113096500400301888'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/2005/11/crnica-de-un-alma-vaca-reflexiones.html' title='Crónica de un alma vacía (Reflexiones incorpóreas)'/><author><name>darkness</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16413511989509077771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17839957.post-113096457633826182</id><published>2005-11-02T14:50:00.000-08:00</published><updated>2005-11-02T13:52:02.230-08:00</updated><title type='text'>Crónica de un alma vacía (El hedor a muerte)</title><content type='html'>Crónica de un alma vacía (El hedor a muerte)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente del trágico incidente, los vecinos de Alejandra colocaron veladoras en memoria de su alma perdida. "La muerte es una corredora de media noche", dijo ella alguna vez en su terrible existencia. Aquella noche soltó sus últimas lágrimas y un grito desgarrador que marcó la mente de muchas personas. La agonía dentro de su cuerpo recorría cada poro de su piel, incrustando pequeños fragmentos de dolor en su interior. Las venas sangraban lentamente, pero no podía soportar el fluido que corría en su cuarto, y esto hizo que gritara hacia el pasillo. Cuando sus padres escucharon aquello, corrieron hacia la habitación de la chica, encontrándola tirada en medio de sábanas manchadas y una navaja oxidada al lado de ella. La madre palideció y cayó al suelo, mientras el padre sollozó cruelmente. El cuerpo ingresó al hospital alrededor de las 2:30 AM. Decidieron incinerarlo la tarde del día siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un árbol viejo enmohecido por el paso del tiempo dejó caer sus hojas ante el pequeño niño que se alojaba ahí, debajo de una rama, leyendo historias infantiles, aquellas que su madre dejaba dentro de su mochila. Leer cosas de animales parlantes y objetos animados le era completamente extraño, aunque divertido. Alguna moraleja brotaba al final de ellos, pero siempre se preguntaba "¿Quién seguirá estos consejos?". Aquello nunca le dio tanta importancia. Una mirada vacía distrajo su atención de las páginas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-... Bonito libro - dijo ella.&lt;br /&gt;- Gracias -respondió el chico, algo temeroso - Un regalo de mi madre... siempre se pasea por esos locales donde hay ofertas...&lt;br /&gt;- Dime chico... ¿cuál es tu nombre?&lt;br /&gt;- Rodrigo...&lt;br /&gt;- Rodrigo... Mucho gusto - una sonrisa brotó de su rostro - Mi nombre es Alejandra.&lt;br /&gt;- Bonito nombre - el nerviosismo no dejaba de distinguirse en él.&lt;br /&gt;- Bueno, chico, me tengo que retirar, me esperan en algún lugar cercano a éste.&lt;br /&gt;- Hasta luego.&lt;br /&gt;- Hasta luego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alejandra se metió por esas calles angostas y frías, hasta desaparecer. Rodrigo seguía algo temeroso. Algo no estaba bien en esos momentos. Y un hedor familiar llegó hacia él. Su madre se acercó y le tomó de la mano:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Rodrigo, ¿con quién hablabas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chico enmudeció unos segundos. Después comprendió que algo solitario había vagado por aquellos rumbos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Hueles eso, madre?&lt;br /&gt;-¿Qué?... No logro oler nada - la madre se orientó a los puestos de comida cercanos, pero no pudo divisar algún olor familiar.&lt;br /&gt;-Rosas, madre... rosas secas y muertas. Huele a muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche, Alejandra había perdido su alma en el suicidio. Rodrigo se levantó de la cama, y escucho el canto de algunas avecillas que cruzaban el camino. Miró fijamente al cielo, y la luna le sonrió. Su cuerpo estremeció hasta provocar un escalofrío. Recordó la sonrisa de Alejandra, y supo que jamás volvería a saber de ella. Jamás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atte: Darkness&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17839957-113096457633826182?l=ecosnocturnos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/feeds/113096457633826182/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17839957&amp;postID=113096457633826182' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/113096457633826182'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/113096457633826182'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/2005/11/crnica-de-un-alma-vaca-el-hedor-muerte.html' title='Crónica de un alma vacía (El hedor a muerte)'/><author><name>darkness</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16413511989509077771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17839957.post-113029627531998789</id><published>2005-10-25T22:10:00.000-07:00</published><updated>2005-10-25T20:11:15.333-07:00</updated><title type='text'>El cortejo de Rosario</title><content type='html'>&lt;span &gt;Este es un cuento en memoria del Día de Muertos. Espero agrade.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;El cortejo de Rosario&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;Todos los santos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;21 de Octubre&lt;br /&gt;Don Joaquín había fallecido de noche, cuando la luna dejó ver su rostro ante el inexpresivo cuerpo del señor. Melancólico y taciturno, reveló el cansancio de la vida en su mano que caía segundo a segundo, hasta posar en una inercia que anuncio la nupcia fúnebre con ella. Miró hacia el techo oscuro de la penumbra, y vislumbró el rostro hermoso de su hija al lado del hacendado más rico de la región, con los pequeños jugando en el patio del terreno. Dio un vistazo hacia el ventanal, y las hojas crujían al paso del viento desesperado. Escuchó el cantar de las aves nocturnas mientras él sucumbía ante el estruendoso silencio. Doblegó sus pensamientos en rezos mientras los escalofríos más sinceros recorrían su frente en forma de sudor frío. Colocó sus sienes en sus manos y el crucifijo entre sus ojos. Ella entró al cuarto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Joaquín, estoy lista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Echó una mirada hacia la bella dama que estaba enfrente de ella. Alta y delgada, con la tez más pura que haya visto en aquellos lugares, y su hermoso cabello negro colgando a los lados de sus hombros. El vestido de novia arrastraba la hermosura más nostálgica, y estremeció en un suspiro casi apagado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Vamos, Rosario. Nos espera el tren de media noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se tomaron de la mano, y lentamente, sus bocas se fundieron en un soplo que la vida nunca otorgó. Miró su cama, fría y solitaria, mientras daba marcha hacia su nuevo hogar. El pulso de su vida se perdió en la oscuridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;22 de octubre&lt;br /&gt;María lloró la noche y la mañana de los días siguientes. El cuerpo de su padre sonreía de una manera extraña; quizá irónicamente estaba tan triste que prefería sonreír. O no le quedó de otra más que mostrar una expresión que no dejara preocupación. Sin embargo, esto causó un gran asombro ante su hija. María tomó su pañuelo y limpió nuevamente sus lágrimas en un eco silencioso. Su rostro devastado era el grito apagado de un llanto desesperado. Don Joaquín murió con la extrañeza de haber dejado pendientes que juró no dejar en vida. La hija tomó el testamento de su fallecido padre, y leyó atenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Quizá mis facciones de riqueza jamás habrían dejado tanta felicidad como la que me embarga en estos momentos tan raros. Los climas que se perciben son completamente ajenos a mi perspectiva de hombre de negocios, y creo que es conveniente dejar este papel para ti, mi querida María. Yo sé que harás bien con estos repartos que haré. Sin embargo, no son para ti, sino para el pueblo en su día de los muertos. Recuerda que las flores de cempasúchil son tan delicadas como alguna flor de otoño, y las velas deberán estar a la entrada de la casa, para que ellos sepan entrar. El agua les servirá de aliento vital para su descanso, y la fruta deberá estar limpia, como cuando comíamos tú y yo. Ellos la merecen tanto como nosotros. Y prepárales un guiso especial. Y tu, mi querida hija, prepara tus mejores vestimentas, pues yo regresaré para verte bien. El tesoro más bello de esta vida es descubrir que enredada está la mujer más bella de todas. Te quiero, mi tesoro. Pero no te digo adiós, sino hasta luego&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tu padre. Joaquín”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;María soltó el texto. Una última lágrima corrió por su rostro para dar paso hacia el miedo. Un miedo antinatural y completamente extraño, pues no era un temor hacia algo terrenal, ni siquiera un horror hacia algo espantoso. Era el lúgubre miedo hacia lo desconocido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;25 de octubre&lt;br /&gt;Don Román cortó leña para preparar el fuego de aquella noche. Hacía rato que el sol anunciaría su despedida para dejar ver el rostro de la luna, nuevamente grande y hermosa, quien le mostraría el camino de vuelta hacia una casa ahora petrificada por la noche. Por lo mismo, terminó su labor más temprano de lo acostumbrado. Echó carga en su mula, y dio marcha hacia su casa. Y en lo largo del cerro, se escuchaba el peregrinar de los cantos hacia los difuntos. Parecían letanías estructuralmente bellas y nostálgicas que denotaban tristeza y una fiesta fúnebre. La hermosa muchacha caminaba hacia alguna dirección sin sentido alguno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Señorita María, buenas tardes.&lt;br /&gt;- Don Román, buenas tardes.&lt;br /&gt;- Disculpe mi intromisión, pero, ¿a dónde se dirige a estas horas?&lt;br /&gt;- A ningún lado en especial. ¿Por qué la pregunta?&lt;br /&gt;- Porque hoy comienza el camino de los muertos, patrona. Hoy es el día de los difuntos y de las ánimas en pena.&lt;br /&gt;- Don Román…&lt;br /&gt;- No diga nada. Siento lo del patrón mayor, pero si le soy sincero, estas fechas dejan ver que el se irá feliz de aquí porque muchos le pondremos flores en su nombre. Con  permiso, tengo que llevar esta carga a la hacienda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Román echó de nuevo a andar hacia la hacienda. María miró el sol, y éste se despedía gradualmente. Segundo a segundo, los rayos se tornaban rojos. Un rojo casi sangre. Puso en pie su andada, cuando algo la distrajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Buenas tardes. Usted es María, ¿verdad?&lt;br /&gt;- Así es, señor. ¿Qué desea?&lt;br /&gt;- Traigo esto para usted. Se lo mandan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El señor extrajo de su bolso un paquete pequeño. María lo recibió, y cuidadosamente lo abrió. Miró con asombro, y cayó en desmayo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despertó en el sillón de su sala, ya anochecido. Se incorporó nuevamente, tomó con cuidado el vaso con agua en la mesita y bebió. Al lado, nuevamente, el extraño paquete que le hizo sentir el vértigo. Un tanto desdoblado el papel, dejaba ver el crucifijo que su padre colgó cuando fue enterrado. Lo tomó entre sus manos, y sollozó en silencio. El Cristo en esa reliquia figuraba la tortura de un hombre que ha sufrido el pesar de todas las almas del mundo. Dejó caer una lágrima sobre el. Mientras, los pasos apresurados de una mujer entraban en la sala.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Señorita María, ¡¿cómo se encuentra?!&lt;br /&gt;- Bien, Magdalena, estoy bien.&lt;br /&gt;- Ay, señorita, ¿cómo se le ocurre andar por esos lugares y a esas horas? ¿Qué no ve que es el día de las ánimas?&lt;br /&gt;- Magdalena, estoy bien. ¿Qué tiene de raro andar por esos lugares?&lt;br /&gt;- Pues que andaba por camposanto, señorita. Nada más. Hoy pasan las almas a sus casas y se quedan hasta semana entrante.&lt;br /&gt;- En fin, ya pasó. Dime dónde está el señor que me dio el paquete&lt;br /&gt;- ¿Cuál señor? Usted estaba completamente sola cuando Don Román regresó para decirle de la ofrenda, y la encontró tirada ahí. No tenía mucho que había regresado el pobre hombre cuando usted estaba tirada. Si hubiera alguna persona a esas horas, Don Román le habría visto caminar, incluso correr. Nadie tiene la costumbre de andar a estas horas, y menos en estos días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;María miró a Magdalena con cara petrificada. Sus ojos y su oído jamás le habrían engañado. Ella vio a un hombre entregarle el crucifijo de su padre, el mismo que ella le puso cuando lo enterraron. Sin embargo, ese hombre no le era familiar. Magdalena asintió con la cabeza y se retiró del cuarto. María tomó el crucifijo y lo guardó en un bolso suyo. Miró la ventana y la luna estaba en alto. Parecía haberle sonreído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;Fieles Difuntos&lt;br /&gt;31 de octubre&lt;br /&gt;Era mediodía cuando María dejó flores personalmente en la tumba de su padre. Miró la cruz que ahora cargaba su padre, pensó, y dejó correr otra lágrima más. Se levantó, y dando media vuelta, prosiguió su camino hacia la salida. Y de nueva cuenta, su mirada se atrajo por una sombra que pasó. Volteó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- María, buenas tardes. ¿Me recuerda?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;María casi se desmaya de nuevo. Era el mismo hombre que le entregó el objeto de su fallecido padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me mandaron entregarle una nota. Aquí está. Con su permiso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;María tomó el papel. El hombre se marchó. Ella leyó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Mañana, hija mía, he de visitarte como cada uno de los perdidos descansan en sus casas ya perdidas. Alumbra la luz de mi camino con la vela; déjala ceder ante los vientos más violentos. Perfuma los cuartos con los pétalos de las flores amarillas. Dame de beber agua clara y pura que sólo tú me servirás. Y prepara tus ropas más finas, pues la muerte es una parodia de la vida. Mañana será la fiesta de nosotros, los olvidados por ustedes. Te quiere tu padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Joaquín.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;María casi fallece ahí misma. Tornó su mirada hacia donde el extraño se dirigía, pero no pudo verle. De nueva cuenta, un aire de extrañeza le invadió por completo. Quizá el vago temor hacia lo desconocido, hacia lo oculto y lo extraño. Tiró la nota, y después de vacilarlo, la recogió de nuevo. Marchó con paso rápido hacia su casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hedor temporal de la flor impregnado en la casa guardaba un aire de melancolía; las luces prendidas bailaban al compás del viento que soplaba con delicadeza, mientras la cera se acumulaba en los rededores de los candelabros. El retrato viejo de un hombre sonriente desprendía su esencia amarillenta alumbrada por luces móviles. El fruto era el manjar predilecto de quienes miraban en torno a la mesa, mientras el agua parecía un espejo que reflejaba una delgada línea. Muchos que miraban, rezaban el “Padre Nuestro” en honor a Don Joaquín. Se persinaban, y se retiraban con rapidez hacia los panteones donde había fiesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1° de noviembre&lt;br /&gt;Magdalena tendía las camas de las recámaras, mientras María se peinaba lentamente ante el espejo de su cuarto. Era ya casi noche, y la criada recogía sus últimas prendas para despedirse de su patrona hasta el tercero del mes, cuando regresaría de ver a sus “muertitos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Magdalena, dime, ¿por qué me dejarás sola?&lt;br /&gt;- Ay patrona, necesito ir a ver a mi “Pedro”. No hay nadie de mi familia que pueda ir hoy a hacerle compañía al camposanto. Usted debería recostarse y dormirse. Hoy vienen los difuntos a hacernos cuidado a nosotros.&lt;br /&gt;- ¿Cómo que a hacernos cuidado?&lt;br /&gt;- Así es, patrona. Hoy vienen a vernos a nosotros.&lt;br /&gt;- Magdalena, no me espantes.&lt;br /&gt;- No la espanto, patrona. Hoy es el día de los muertos, y vienen a disfrutar esta noche que les permite “nuestro señor” para convivir con nosotros. Se me hace tarde, patrona. Yo me retiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;María se despidió de Magdalena, mientras ésta salía de la casa con paso apresurado. María cerró la puerta, y un estallido de silenció explotó en el interior del hogar. Caminó con paso lento hacia la sala, donde estaba la ofrenda alusiva, y se miró al espejo. Vislumbró cada detalle de su rostro con delicadeza taciturna, y se apartó del lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sonido de una campanada la despertó. Eran las once. Asomó su vista hacia la ventana, y a lo lejos, el cementerio estaba iluminado por muchas luces pequeñas. Quizá esperanzas, se dijo a sí misma. Retornó su vista hacia el lúgubre recinto, y se dirigió hacia su cuarto. El crujir de las escaleras resonaba en cada rincón de la casa, como si se tratase de un huracán o algún trueno. Lentamente abrió la puerta de su habitación, y el luminoso destello de su vela le permitió ver sus ropas fúnebres; las mismas que llevó al funeral de su padre. Tomó el vestido, y se lo puso con delicadeza melancólica. Suspiró como si fuese la última vez, tomó la veladora nuevamente, y comenzó el regreso a la sala.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paso a paso, el reloj sonaba como una máquina sin aceite; cada golpe que daba una manecilla era como el aullido de un lobo hambriento. María llegó al recinto, y se hincó ante el altar. Su respiración se hizo agitada. Meditó su estancia en ese lugar, y miró con suavidad cada luz de las veladoras que se ondeaban con el sonar del viento. Se movían como si fuese una danza sincronizada y bella, aunque guardaban un misterio tristemente pavoroso. El agua, aunque quieta, parecía aguardar el momento de algún torrente grito. Las flores colgaban de floreros inertes y hermosos, coloreando con amarillentos tonos el fondo de la pared. Y en medio, el espejo que parecía una ventana. Sonó la campana del reloj. Eran las doce.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;María despertó de su meditación. El viento sopló un tanto más fuerte, y en vez de un soplo nocturno, parecía un susurro. María prestó atención ante aquellas voces que el aire evocaba. “Ro…sa…rio”.&lt;br /&gt;Suspiró nuevamente, y dejó escapar un sollozo de miedo. El aire golpeó la ventana, haciendo retumbar los vidrios. Golpeó con más fuerza, hasta que cedió el ventanal, abriéndose. El aire apagó las veladoras de golpe. Vislumbró la luz lunar, y ésta apuntó hacia el espejo. Las avecillas cantaron una proeza que pareció ser el rezo de los muertos. Miró atenta al espejo, y atónita, silenció su alma. El reflejo dejó ver la tranquilidad hórrida de la entrada. La perilla de la puerta giró, y ésta comenzó a abrirse lentamente. El viento golpeó con más violencia. El golpe dejó ver la sombra de dos figuras altas y esbeltas. La luz de la luna iluminaba el vestido de novia, resplandeciente y casi plateado de ella. Y él, su padre, sonreía a través del reflejo. Una sonrisa casi tangible. La mujer levantó su velo, y dejó ver la hermosura de su rostro, aunque macabro. Con paso indistinguible, avanzó hacia María. Lentamente crujía el piso de madera, mientras el vestido se elevaba con la ventisca. María estaba petrificada. La oscuridad estética se rompía cuando aquella novia continuaba su camino hacia el altar negro. Paró enfrente de la hija. El helado aire se colaba de la puerta, mientras María sentía el agitado respirar de un ente mutilado por el paso de la eternidad. La novia sonrió, macabramente, hacia ella. Dejó caer su mano lentamente en el hombro de la chica hincada. María sintió el terror más profundo de su ser al sentir aquello en su hombro. Era tan helado como la mano de un muerto. Y cuando miró su extremidad, se petrificó. ¡Simplemente no había nada! Miró de nueva cuenta al espejo. La novia acercó su rostro al oído de María, mientras le susurraba algo importante. María, atenta, sintió el vértigo del huracán correr por su oreja, mientras las palabras parecían torrentes de estruendo hórrido. La novia levantó su cara, colocó con delicadeza su velo, y retrocedió. El padre, feliz, tomó de la mano a su cadavérica novia, mientras se alejaban. La puerta se cerró. El viento sopló tranquilo de nuevo. Y la campana también. Ya era la una de la madrugada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3° de noviembre&lt;br /&gt;El panteón dejó ver la entrada de los trabajadores de la hacienda, cargando el féretro de María hacia su nuevo hogar. Magdalena lloraba inconsolablemente mientras caminaba. Don Román levantaba el fúnebre cuerpo de su patrona. Las flores caminaban hacia el aposento donde ella descansaría. Toda la hacienda se congregó en torno a la dama triste que murió noches atrás. Aquella dama que pronunció el nombre de Rosario durante las noches de octubre. María, quien evocó a la novia de su padre, encontró su rostro en la eternidad. Y es que aquella novia fúnebre no se llamaba Rosario. Su nombre era Catrina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Autor: Diego Alan Vilchis Rocha.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17839957-113029627531998789?l=ecosnocturnos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/feeds/113029627531998789/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17839957&amp;postID=113029627531998789' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/113029627531998789'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/113029627531998789'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/2005/10/el-cortejo-de-rosario.html' title='El cortejo de Rosario'/><author><name>darkness</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16413511989509077771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17839957.post-112935816363430983</id><published>2005-10-15T01:34:00.000-07:00</published><updated>2005-10-14T23:54:29.106-07:00</updated><title type='text'>Letanias de media noche</title><content type='html'>Letanías de media noche&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fúnebres rostros aparecen en torno a un espejo que refleja mi alma en pedazos&lt;br /&gt;Incongruencia enfermiza; visiblemente los incorpóreos en susurros fragmentados&lt;br /&gt;Inestabilidad emocional ante la torrencial flama de la agonía en lacustres ecos&lt;br /&gt;Sonidos vacuos y demenciales que forman un ente sin estructura ni forma&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cielo se torna hacia las cavidades del espíritu donde la nada es un valor&lt;br /&gt;Arrogancia al estrujar la melancolía hasta verter sangre entre copas de hedor&lt;br /&gt;Insanidad provocada por repulsiones oculares; ojos invidentes en perpetuidad&lt;br /&gt;Deformidades en silenciosos llantos llamados gritos sin esperanza…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Flujos en torrentes, llamado tormento, muriendo en crucifixión antipática&lt;br /&gt;Derramando la estadía de un alma fragmentada hacia los ríos de sangre perpetua&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo lejos, dos alas abatiendo en un hermoso canto caótico la razón&lt;br /&gt;Rompiendo los sueños en cenizas acuosas; esencia enfermiza…&lt;br /&gt;Diluyendo el olvido con agua oscura; espejos con profundidades abismales&lt;br /&gt;Cayendo en mí mismo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vaciando los cuadros de guturales sonidos provenientes de un pincel&lt;br /&gt;Lágrimas convertidas en piedra; visiones sin elocuencia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un ataúd con rosas secas y muertas en frente de los montes de la soledad&lt;br /&gt;Allegros en fusión con réquiems para dar función a una obra demente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frunciendo el cejo, la sombra que crea mi alma ante las visiones apocalípticas&lt;br /&gt;Simplemente suspiros de los recuerdos en una memoria oxidada&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy cierro un libro con páginas verdosas… sin textura alguna&lt;br /&gt;Miro el cielo en torno a mí; observo la magnitud de mi esencia&lt;br /&gt;Corruptos pensamientos hundidos dentro de mí&lt;br /&gt;Vueltos parvadas en huída hacia la nada… simplemente nada&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Letanías ahogadas en la noche de un sueño inexistente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atte:Darkness&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17839957-112935816363430983?l=ecosnocturnos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/feeds/112935816363430983/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17839957&amp;postID=112935816363430983' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/112935816363430983'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/112935816363430983'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/2005/10/letanias-de-media-noche.html' title='Letanias de media noche'/><author><name>darkness</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16413511989509077771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17839957.post-112927517744491485</id><published>2005-10-14T00:29:00.000-07:00</published><updated>2005-10-14T00:32:57.446-07:00</updated><title type='text'>Retratos (El Alma Fúnebre)</title><content type='html'>Retratos (El alma fúnebre)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Figuras en descomposición conmemorando el regreso del alma perdida&lt;br /&gt;Sólo para verla retroceder ante los torrentes secos e inexistentes&lt;br /&gt;Caídas en continuidad hacia un vacío infame y con paredes lapidadas&lt;br /&gt;Encerrando memorias y quemándolas hasta ver el horizonte perecer...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encarnando los demonios de un recuerdo en retratos empolvados&lt;br /&gt;Soplando oraciones que decaen hacia canciones pintadas en la nada&lt;br /&gt;Vestimentas corrugadas cual ánima ensombrecida por dolientes malformaciones&lt;br /&gt;Escrúpulos con máscaras de taciturnidad envueltos en mantas enmohecidas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regocijo ante las mil imágenes que recorren los milímetros imperfectos de mi ser&lt;br /&gt;Frenando mis ojos ante la ventisca espesa, frunciendo su deforme ceño&lt;br /&gt;Empujando mis sueños hacia el borde de la demencia, en torno a un funeral&lt;br /&gt;Sin oblicuas formas que se fragmentan con el llanto del silencio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Retornando hacia las cavidades de la soledad&lt;br /&gt;En medio de atroces visiones, corrompiendo el espíritu en fragmentos&lt;br /&gt;Quemando viva la esencia de un alma en pena propia&lt;br /&gt;Lacerando su interior hasta quedar putrefacto el nombre... inexistente también&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Flores para un muerto que aún erra en tierras donde la muerte impone reglas para cavar nuestra propia tumba... en nuestros interiores más insólitos y melancólicos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regocijando, nuevamente, entre los escombros de mi roído cuerpo&lt;br /&gt;Reduciendo reflejos para verterlos en un vaso sin fondo&lt;br /&gt;Otra vez mi mente creando tormentos fluyendo sobre mi cadáver&lt;br /&gt;O quizá es mí ser que deja a la intemperie mis ideas para que se pudran&lt;br /&gt;Quizá...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atte:Darkness&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17839957-112927517744491485?l=ecosnocturnos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/feeds/112927517744491485/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17839957&amp;postID=112927517744491485' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/112927517744491485'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/112927517744491485'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/2005/10/retratos-el-alma-fnebre.html' title='Retratos (El Alma Fúnebre)'/><author><name>darkness</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16413511989509077771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17839957.post-112927468404345988</id><published>2005-10-14T00:18:00.000-07:00</published><updated>2005-10-14T00:24:44.050-07:00</updated><title type='text'>Reflejos del alma en penitencia</title><content type='html'>&lt;span &gt;Reflejos del alma en penitencia &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;Ahí... en las paredes mentales, solloza un alma en pena &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;Quizá un ego carcomido entre pequeños dientes que laceran &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;Profundidades inmaculadas e inexistentes, un vacío inverso &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;Lágrimas de pútridos pétalos insensatos &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;Regocijando ante el dolor, una mirada ajena a la soledad &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;Envuelta en capas cristalinas que se rompen con el llanto &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;Silencio... grita el espíritu del olvido en eternidad &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Muere lentamente un ente en forma imaginaria... inexistente &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Frenéticos cambios de desesperación envueltos en llamas &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Forcejeando con melancólicos recuerdos incinerados por el viento&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Entre la maleza roída y los incoherentes pasos hacia la decadencia &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Hoy se sientan las plegarias para dar paso a las letanías&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juegos mentales derrocando la mente de los eternos ojos negros&lt;br /&gt;Gritando hacia el fondo de su acabada conciencia; grumos filosos&lt;br /&gt;Frunciendo un agrio objeto metálico oxidado que se pierde&lt;br /&gt;Quizá un taciturno eco sobre otros que lo llaman: corazón (inerte)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reflejos de perdición en formol, vertidos hacia un llanto torrencial&lt;br /&gt;Docenas de sombras danzando alrededor de su mirada&lt;br /&gt;Removiendo los fragmentos de su esencia perdida por la tormenta&lt;br /&gt;Hoy enterrados en el profundo ser que dejó ver sus entrañas bizarras&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A media luna, hoy decae lentamente ante la imagen predilecta del perfecto sufrimiento. Y sin embargo se mueve. Inerte, sin pensamiento, sigue rondando...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atte: Darkness&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17839957-112927468404345988?l=ecosnocturnos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/feeds/112927468404345988/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17839957&amp;postID=112927468404345988' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/112927468404345988'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17839957/posts/default/112927468404345988'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ecosnocturnos.blogspot.com/2005/10/reflejos-del-alma-en-penitencia.html' title='Reflejos del alma en penitencia'/><author><name>darkness</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16413511989509077771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
